El área financiera e infraestructura son las principales industrias que los empresarios colombianos ha decidido explotar fuera de sus fronteras, y para esto, han decidido emigrar más allá de sus vecinos más próximos. El destino ahora es: Centroamérica.

Los principales grupos empresariales del país cafetero, apuntaron a esa región con importantes inversiones, que desde 2007, han posicionado a Colombia como uno de los principales inversores de la región.

Durante ese ejercicio, el grupo Grupo Bancolombia adquirió el Banco Agrícola de El Salvador por casi US$900 millones. El año 2009 en tanto, la inversión colombiana en los países centroamericanos (Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Nicaragua, El Salvador) alcanzó los US$360 millones, según precisa Portafolio.

Sin embargo, el golpe a la cátedra, lo concretó el banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo con la compra del banco BAC Credomatic por US$1.900 millones, que tiene operaciones en Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Islas Caimán, Bahamas y Estados Unidos.

Para los colombianos, el leit motiv de llegar a este mercado, apunta que posee las misimas características como el idioma y el perfil de los consumidores.

Bancolombia abrirá próximamente una sucursal en Panamá para ofrecer los productos de cualquier entidad bancaria tradicional. 

Pero el área financiera, no es la única industria que está reportando dividendos para el empresariado colombiano, puesto que en infraestructura, Cemento Panamá S.A escogió Conconcreto Internacional para construir obras civiles y electromecánicas de la terminal marítima para el manejo de graneles, en Colón.

Pero no es todo, ya que  la Empresa de Generación Eléctrica Fortuna S. A. (EGE), también de Panamá, le adjudicó las obras hidrotécnicas del Proyecto de Transvase de Aguas Naturales, en la Central Hidroeléctrica Fortuna.

Centroamérica es un mercado importante con casi 40 millones de habitantes y un Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado con el llamado Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador), que no se puede despreciar.