La iniciativa privada cabildeará con el gobierno federal una estrategia fiscal enfocada a incrementar la inversión y reactivar el mercado interno, reveló Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Luego de que el pasado 5 de diciembre el presidente Enrique Peña Nieto instruyera a los secretarios de Hacienda, Luis Videgaray Caso; de Economía, Ildefonso Guajardo, y del Trabajo, Alfonso Navarrete, a que mantuvieran reuniones con la cúpula que agrupa a los organismos empresariales del país para acordar acciones que incentiven el crecimiento económico, ésta ya tiene definidas cuatro medidas fiscales que acelerarían la recuperación.

La estrategia contempla recuperar la deducibilidad inmediata de las inversiones, incrementar a 100% la deducibilidad de prestaciones laborales, aumentar la deducibilidad de las personas físicas y eficientar la devolución de impuestos a empresas cumplidas.

Recursos. La Deducción Inmediata de las Inversiones de Activos Fijos (DIIAF) fue eliminada de la Reforma Fiscal bajo el argumento de que no había sido eficiente para incrementar la inversión, especialmente en empresas pequeñas y medianas, mientras que las grandes la habían utilizado para reducir su carga tributaria.

Sin embargo, con su desaparición, el sector empresarial se quedó sin un esquema de incentivos para la inversión, por lo que demandan su recuperación.

Prestaciones laborales. La Reforma Fiscal frenó los planes de contratación de las empresas debido a que incrementó 7% el costo laboral al reducir de 100% a 53% la deducibilidad de prestaciones sociales adicionales al salario.

Pedro Borda, director de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (AMEDIRH), explicó que el costo de un empleado con un sueldo mensual de 8,000 pesos para un patrón que otorga fondo de ahorro y despensa era de 14,285 pesos en 2013, incluyendo costos de seguridad social y vivienda.

“Con la reforma fiscal, este mismo salario y prestaciones tienen un costo para el empleador de 15.311 pesos (US$1.025)”.

Personas físicas. El régimen fiscal que entró en vigor el año pasado establece que las personas físicas con ingresos anuales menores a 750.000 pesos (US$50.250) deberán pagar una tasa de 30% de Impuesto Sobre la Renta (ISR); de 750 mil hasta un millón, de 32 por ciento; de un millón hasta 3 millones, de 34%, y más de 3 millones, de 35 por ciento.

Mientras que las deducciones personales, que son aquellos gastos que pueden restarse de la base gravable, tienen un tope.

Devolución de IVA a tiempo. Una de las principales demandas del sector productivo en su carácter de contribuyente es que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) realice a tiempo la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

De acuerdo con Diana Bernal Ladrón de Guevara, titular de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon), las quejas que se recibieron contra el órgano fiscalizador por devoluciones del IVA durante el primer año de la presente administración se duplicaron.