Para Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el TLC significó el pase de acceso a la apertura y modernización de la economía mexicana. “En estos 20 años, la industria manufacturera ha quintuplicado sus exportaciones, para ocupar el lugar 16 en el mundo por su valor, superando al resto de América Latina en su conjunto”.

Sin embargo, reconoce que hay diversos frentes en los cuales los resultados han quedado cortos frente a las expectativas y el potencial. “En el periodo de vigencia, el crecimiento promedio anual de nuestras exportaciones ha sido superior a diez por ciento anual, pero el del Producto Interno Bruto (PIB) no alcanza 3%”.

Consideró que el vigésimo aniversario de este acuerdo comercial es el momento oportuno para replantearlo y pasar de la integración comercial a una efectiva integración productiva.

En su opinión las condiciones están dadas para hacerlo: “EE.UU. y Canadá experimentan un boom energético y un proceso de reindustrialización, mientras que México ha concretado trascendentes reformas que abren un enorme potencial económico”.

A estos factores se suma que los costos logísticos y de transporte internacionales han crecido, por lo que la vecindad se vuelve aún más competitiva versus las operaciones de larga distancia.

Consideró que el TLC debe facilitar el comercio, con procedimientos más rápidos y armonización regulatoria, como el reconocimiento de normas técnicas, ventanas especiales y trato preferencial recíproco entre agencias.

Además se debe apoyar a las empresas de pequeño y mediano tamaño para que se incorporen al comercio.


Luis Roberto Abreu Menéndez, presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), consideró que EE.UU., México y Canadá deben trabajar en una mayor integración comercial y en un cruce fronterizo más ágil para poder aprovechar todo el potencial del TLC.

“El intercambio comercial es lento porque en estos veinte años no hemos logrado homologar todos los procesos; además la integración comercial no se ha continuado, con lo que se han perdido oportunidades económicas.”

Indicó que durante la vigencia del acuerdo comercial se ha logrado superar la desconfianza que generaba el poder trabajar juntos por lo que debe aprovecharse para incrementar el intercambio de insumos además de la integración de mano de obra.

Dijo que al incrementarse la alianza entre los tres países podrían conquistar de manera conjuntar otras naciones. “Existe una oportunidad de negocio que no se ha explotado, la comercialización de productos de América del Norte en todo el mundo... Productos integrados según las ventajas de cada país, según su vocación productiva, para que además de consumirse en la región se exporte”.

Indicó que una de las condiciones necesarias para poder lograr este reto es agilizar el cruce fronterizo. “La desconfianza es un tema que ya está superado, ahora se debe avanzar a la homologación de normas, procesos aduanales, requerimientos logístico e incluso de competencias laborales para que el flujo comercial sea más ágil”.

En su opinión, eficientar el cruce fronterizo conviene a las tres naciones.


Rodrigo Alpízar Vallejo, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), afirmó que el reto a 20 años de haberse implementado el TLC es buscar cómo potencializar el número de empresas, así como el número de marcas y productos de exportación hacia Estados Unidos y Canadá.

El líder de los industriales consideró que aunque el acuerdo comercial ha traído beneficios para el sector manufacturero, mismo que ha crecido hasta llegar a ser el más grande de Latinoamérica.

"Los 20 años han significado un proceso de transferencia de procesos de maquila y manufactura, donde la joya de la corona ha sido el sector automotriz; creo que han sido los beneficios que ha vivido México en cuanto al TLC."

Agregó que el tratado también permitió que el crecimiento económico de México estuviera ligado a la dinámica de crecimiento de EU y Canadá, lo cual ha favorecido al país cuando en América del Norte se tienen buenas épocas, aunque también se ha padecido los efectos negativos de este encadenamiento.

El líder nacional de la Canacintra, indicó que el TLC, al igual que la mayoría de los tratados de comercio que tienen firmados México está desaprovechado, puesto que son pocas las empresas que exportan de forma importante.

Consideró que para revertir esta tendencia se requiere de una política pública enfocada a la incorporación de pequeñas y medianas empresas a este acuerdo comercial.

“El beneficio del TLC en el país está directamente relacionado con el número de empresas que lo aprovechan para hacer negocios”, expuso el presidente de la Canacintra.