Montevideo. Por primera vez en los últimos dos períodos de gobierno escuchamos seriamente al gobierno hablar de austeridad”, dijo Jorge Abuchalja, presidente de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), en la presentación de la disertación que el jueves brindó el titular del Banco República, Julio Porteiro. Las palabras hacían referencia al discurso de asunción del ministro de Economía, Danilo Astori, que centró su eje argumentativo sobre la gestión económica para el futuro cercano en el concepto de austeridad y prudencia de cara a un horizonte incierto.

Esa será una actitud que el sector privado deberá incorporar para el manejo de sus negocios a futuro, que demandará un cumplimiento “exigente” de los planes de negocios de cada empresa para no quedar a la vera del camino, abundó el referente empresarial. En una línea similar, Porterio sugirió al auditorio en su exposición trazar al menos tres escenarios para proyectar su negocio en los próximos años en lugar de quedarse con uno, como forma de estar preparados ante un escenario incierto a nivel global y regional.

El ministerio de Economía y Finanzas (MEF) fijó como una de sus prioridades para este año recomponer las cuentas públicas y reducir el déficit fiscal que se ubica en 3,3% del Producto Interno Bruto (PIB) en los 12 meses a enero, el peor resultado al momento de asumir un gobierno desde el año 2000 (3,4%). 

Las autoridades del MEF intentarán aplicar el criterio de “rigurosidad fiscal” para “controlar el aumento del gasto”, lo que “condicionará” el debate presupuestal de este semestre. De hecho, ya hubo señales en ese sentido.

La construcción de la nueva sede del Banco República que quedó descartada para el corto plazo, y está en pleno debate la oportunidad de avanzar con el proyecto del Antel Arena.

Pero el apriete del cinturón parece no ser patrimonio del Estado. El sector privado y los consumidores uruguayos también están visualizado un escenario menos auspicioso que el registrado en la última década, uno de los mayores ciclos de bonanza que la economía uruguaya ha registrado en su historia.

El mensaje de austeridad que hoy baja desde el gobierno es algo que viene pregonando la Unión de Exportadores (UEU) desde hace un buen tiempo, según su presidente Álvaro Queijo. El empresario dijo a El Observador que medidas en ese tono deberían haberse tomado “antes” porque “se veía venir”. “Se deberían tomar medidas más de fondo que la propia austeridad” aseguró, en relación a la caída de competitividad del país frente a socios comerciales, como Brasil, que ha devaluado su moneda frente al dólar. “No es solo una situación regional sino también mundial, con el euro casi a la par de dólar”, argumentó.

En ese rumbo de mayor cuidado en el gasto, Queijo llamó a trabajar “mucho en la eficiencia” y a que se materialice “en el esfuerzo que sociedad hace en materia de impuestos.

“El tipo de cambio sin dudas alguna va a tener algo que ver, no digo que se mueva como sucede en Brasil o en la región, pero tampoco taparnos los ojos con lo que está pasando”, aseveró el titular de la UEU.

Ante la preocupación por la competitividad, Queijo alienta a “tomar medidas para acompañar en el mundo entero la valorización del dólar”.

“Si no habremos cometido el mismo error que en 1999 cuando Brasil devaluó, y habremos entrado en una recesión y luego tarde o temprano hacer el ajuste necesario de valores relativos”, aseguró.

Desde la Cámara de Comercio y Servicios existe una visión similar aunque no observan por el momento ninguna situación dramática para este año. “El cierre del año marcó una desaceleración respecto a años anteriores, pero a nivel de sectores, existe disparidad en cuanto a resultados; algunos registraron caídas y otros crecimientos en niveles de venta. Hoy no podemos plantear una situación de desastre en el comercio y servicio, sí hablar de un contexto de desaceleración, pero no vemos que en 2015 haya una profundización de esta situación”, aseguró Ana Laura Fernández, asesora económica de la Cámara de Comercio.

La economista precisó que las empresas sienten la presión en costos y que en la actualidad cuentan con unos márgenes de rentabilidad “cada vez menores”, como los salarios, lo que puede agravar la situación en el sector. “Los resultados o las señales que se den ahora con el nuevo gobierno respecto a negociación salarial será un elemento decisivo en el resultado del cierre del año”, continuó Fernández, quien en este sentido agregó que eso será importante para las decisiones en cuanto a la toma de personal. “Hoy las empresas están en situación de contención y freno en inversiones porque esos márgenes son mucho menores que frente a años anteriores”, concluyó.

Consumidor más pesimista
El estado del consumidor parece absorber los mensajes de las autoridades y percibir la realidad económica. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró una caída en enero de 5% respecto a diciembre, y superó los descensos registrados para ese mes en años anteriores. La contracción del ICC de enero de 2015 se explica por una fuerte caída de la predisposición a la compra de bienes durables (9,1%), seguida por retrocesos de menor magnitud en la percepción sobre la situación económica del país y personal (5,8% y 1,3%, respectivamente).

La predisposición a la compra de bienes durables, tanto de electrodomésticos como de casas y autos terminó en 2014 por debajo del año anterior (-2,4%). Por tanto, la fuerte caída de enero, además de una reversión, respondería a otros factores, “como la incertidumbre sobre la evolución del tipo de cambio y el deterioro sobre las expectativas sobre la marcha de la economía”, explica el ICC que elaboran Equipos Consultores y la Universidad Católica.

En tanto, la capacidad de ahorro de las familias uruguayas bajó 1,3% en enero y acumuló su cuarta caída mensual consecutiva, según el ICC. Más que la magnitud de la caída del índice, cabe resaltar la variación de la estructura de respuestas.

Quienes contestaron que sus ingresos “les alcanzan bien, pueden ahorrar” cayo 19%, desplazándose esas respuestas básicamente hacia “les alcanza justo, sin grandes dificultades”.

“O sea, si bien el agregado les alcanza’ cae ligeramente, se apreciaría una percepción de menor holgura, lo que, de mantenerse, conduciría a las familias a controlar su gasto o en su defecto a recurrir a mayor financiamiento”, advierte el informe. En materia de expectativas de ingresos para la familia en los próximos 12 meses, se mantuvieron estables (0,4%), lo que, sumado a las expectativas de inflación para ese período, podría conducir a que la capacidad de ahorro no mejore próximamente.

Cautela en empleo
El gerente de la consultora Advice, Federico Muttoni, recalcó en primer lugar que la economía uruguaya aún cuenta con un dinamismo importante. “Soy optimista en cuanto al desarrollo del país, con empresas que siguen instalándose en Uruguay”, indicó. Sin embargo, el experto alerta
por algunas señales que se dan en el mercado laboral vinculadas a una menor toma de personal por parte de las empresas.

“Hemos notamos en algunos casos que hay empresas que han tomado ya alguna medida de reestructuración, en algunos casos solicitando cotizaciones para programas de deslocalización de empleados, que es cuando van a despedir a un empleado por necesidad de ajuste de plantilla o de reducirlas por indicaciones de sus casas matrices”, explicó Muttoni. Agregó que esas determinaciones se relacionan a proyecciones de menor crecimiento o de mayor desaceleración. “Por lo tanto, las empresas quieren ser precavidas”, explicó. Esto sucede, especialmente, en las multinacionales.

Muttoni aseguró que entre las empresas existe “una mayor cautela” y preocupan los costos, la competitividad de los salarios, la conflictividad, asuntos que probablemente lleven a alguna firma a salir del mercado en los próximos meses. A su vez, el gerente de Advice dijo que el mensaje de austeridad del gobierno “se recibió como una señal positiva”.

Por el lado turístico-hotelero, la época de desaceleración se vive ya desde hace unos años. “Venimos de dos temporadas con una actividad menor, con una rentabilidad cada vez más baja en los negocios”, dijo a El Observador, Juan Martínez, presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes. El empresario explicó que la hotelería es tomadora de precios competitivos de la región y que, frente a ellos, los márgenes de rentabilidad se han achicado, lo que conlleva al cuidado de los costos internos.

“En esa situación estamos cuidando cada subida de costo, ya sea el consumo de energía eléctrica, de la tarifa del agua, el costo de personal. Estamos preocupados, tratando de bajar los costos y gestionar algún tipo de apoyo”, aseguró Martínez. “Es evidente que el impacto más grande es en la mano de obra. No podemos achicarnos mucho porque tenemos que mantener la calidad del servicio. Es natural que las personas zafrales dejen sus puestos en esta época, pero además se están sumando otros” que están efectivos.

El titular de la asociación hotelera dijo que esto ha impactado también en la ocupación, que ha sido bastante baja en la costa este durante esta temporada. “Hay que tomar medidas para poder sobrevivir. Si tenemos costos más altos no podemos seguir trabajando”, alertó.

En el sector de las micro y pequeñas empresas la actitud también es de observación. Julio Durante, presidente de la Asociación Nacional de Micro y Pequeñas Empresas (Anmype), afirmó que en el sector hay “cierto cuidado” a la hora de invertir, y que el consumo en los comercios asociados en el último tiempo ha tenido altibajos.

Durante, quien preside una institución con 130 mil empresas que representa el 49,6% de la mano de obra privada del país, destacó que se abra la posibilidad de que el Fondo de Desarrollo (Fondes) financie a ese tipo de emprendimientos, como forma de ampliar las empresas y tomar más personal. “Este es un trabajo full time, no tiene horario de trabajo, es un empresario que se autogestiona y que a su vez puede crear hasta cuatro puestos de trabajo en el caso de las micro, y 19 en el caso de las pequeñas empresas. No vemos dificultad que el Fondes amplíe su rango de ayuda y puesta en práctica”, consideró.La industria proyecta un año magro
En el promedio de los últimos 12 meses a enero, 13 de las 19 ramas que componen la industria manufacturera redujeron el promedio de horas trabajadas. Las perspectivas para el corto plazo –excluyendo a emprendimientos importantes como Montes del Plata–, son poco alentadoras. “Para el medio plazo la performance de la producción industrial dependerá de la evolución de la demanda regional, que actualmente se encuentra muy debilitada, y el ritmo del deslizamiento cambiario en nuestro país. Proyectamos que el escenario de estancamiento se mantenga más allá del 2015”, dijo a El Observador el asesor económico de la Cámara de la Industrias, Sebastián Pérez.

Por otro lado, recordó que el empleo en la industria viene descendiendo desde hace tres años. “Los registros de los últimos meses muestran que sigue operando la disminución de los puestos de trabajo en la industria. No prevemos cambios en dicha tendencia al menos para 2015”, aseguró. Finalmente, consideró que el endeudamiento en la industria se ubica “en niveles razonables. El costo del crédito es bajo, y las maquinarias se abaratan producto del atraso cambiario”, explicó (ver página11). Sumado al encarecimiento interno, particularmente de la mano de obra, “todo se conjuga para que haya incentivos a seguir invirtiendo. Aun así se tiene mayor cautela porque hay magras perspectivas de crecimiento, elevada capacidad ociosa, y porque el endeudamiento con el sistema financiero está mayoritariamente nominado en dólares”, culminó.