“Actualmente manejamos US$ 41.000 millones de clientes de la región, lo cual nos da un tamaño respetable, pero tenemos que seguir creciendo”, dice el peruano Daniel Gamba, CEO de BlackRock para la región, y quien desde Nueva York habló con AméricaEconomía.

-Mientras la industria financiera global entraba en su más profunda crisis en 2008, BlackRock logró seguir creciendo…

-BlackRock nació como una plataforma de gestión de riesgos. Pudimos capear el temporal, pues se tomaron decisiones de inversión muy adecuadas. La crisis nos vino bien además porque luego que cayeran los Lehman, los Bear Stearns y otros, el gobierno de EE.UU. y empresas privadas vinieron para que les gestionáramos los fondos que las otras ya no podían. El gobierno de Irlanda, el gobierno británico también han venido a BlackRock. 

-Ustedes entraron a América Latina casi por casualidad.

-BlackRock realizó muchas adquisiciones y fusiones en el pasado. Antes lo hicimos con Merrill Lynch Investment Managers, lo cual nos dio una gran presencia en Japón y Europa. Cuando, a fines de 2009, nos fusionamos con BGI, que era casi del mismo tamaño que nosotros, en realidad sólo compramos tres países nuevos: Brasil, México y Chile. 

-¿Cómo es el negocio en América Latina?

-Los US$ 41.000 millones que gestionamos en la región nos dan un buen tamaño. Hay otros que manejan más fondos, pero generalmente están vinculados a bancos como Itaú. Unos US$ 16.000 millones vienen de México, el 38% de ese total. Del bloque que conforman Chile, Perú, Colombia y Argentina –que atendemos desde nuestra oficina en Chile– viene el 34%, unos US$ 14.000 millones. Un 11% viene de los que llamamos Non Residents Investors, que son latinoamericanos que hacen banca en EE.UU., y sólo un 6% viene de Brasil.

-Muy poco para ser Brasil, ¿no?

-Abrimos sólo en 2008. Hemos debido crear más productos locales, con los que ya nos ha ido muy bien con los fondos de pensiones brasileños, como con Valia, el fondo de pensiones de la minera Vale. También con los family offices brasileños que buscan productos locales. 

-¿Es normal que tengan que localizar tanto sus productos en cada país?

-La gran mayoría de los brasileños prefiere lo local. México, Colombia y Perú son distintos.

-¿Por qué?

-El tema principal ha sido el retorno de los bonos locales. Brasil sigue siendo el mercado con las tasas de interés reales más altas del mundo, por lo que es difícil convencerlos de que inviertan en bonos de otro país o en renta variable brasileña, que muchas veces rinde menos. Es un mercado de un tamaño muy grande, que realmente no se ha querido diversificar por años. En Brasil o juegas local o simplemente no juegas.

-¿En los otros países no tienen productos locales?

-Hemos tenido que acudir a ciertos productos ad hoc. Hace un año y medio, por ejemplo listamos un ETF peruano para darles equity a los fondos de pensiones.

Se lanzó un ETF de bonos corporativos mexicanos. Se lanzó una familia de bonos del gobierno mexicano y estamos en proceso de crear productos que se adapten al mercado chileno y colombiano. El ETF es un producto a nivel global, pero tenemos equipos locales que nos permiten adaptar la solución a la necesidad del mercado.

-¿Cómo se estructura ese equipo?

-Tenemos 10 personas en Santiago, 20 en México, 15 en São Paulo, 4 en Miami y 20 en Madrid. Junto al equipo de Nueva York, tenemos cerca de 100 personas dedicadas a América Latina. Pocos tienen un equipo de esa magnitud. Hay bancos con muy buena presencia en Brasil, México o Chile. Pero que tengan presencia en los tres y traten de crear producto no lo he visto.

-¿Es América Latina una región interesante para los fondos globales de BlackRock?

-Es una región que se mira con optimismo. Hay compañías interesantes. El problema es que son muy pocas, no hay suficientes compañías emisoras, con lo que no puedes expresar en un portafolio lo que buscas. Por ejemplo, te gusta Perú. ¿Cómo lo expresas? Sólo tienes el Banco de Crédito y nuestro ETF que replica el índice local. Pero ahí paras. El resto son commodities. En Colombia pasa lo mismo.

-¿Incluso en Brasil?

Incluso en Brasil. Ahí hay mucho valor de mercado, pero 10 empresas representan la mitad de todo eso. Y 20 empresas son el 70%.

-¿Cómo se resuelve eso?

El tema pasa por conectarse más, por integrar más los mercados financieros. Si hoy viene alguien donde mí y me dice, “oye, quiero crear un ETF que refleje la performance de la región en el sector energético”. ¿Dónde lo empaqueto y dónde lo enlisto? Lo lógico sería ir a Brasil, donde tengo buenas compañías, pero no tengo cómo enlistar compañías no brasileñas. Si digo voy a México, ahí no puedes enlistar compañías brasileñas porque en México andan peleados con los brasileños y no han logrado llevar a cabo su conectividad. Te vas a Chile y ahí eventualmente sí se podría, aunque no tienes ley de ETF para empaquetar.

Entonces, ¿dónde terminas haciéndolo? En Nueva York. Y es que no ha habido suficiente diálogo para la integración.

-Hay un diálogo entre Perú, Chile y Colombia…

-Sí, pero parece un diálogo más para la foto. La integración ha ocurrido a través de las multilatinas. El papel de América Móvil, por ejemplo, es un buen indicador. Y también Telefónica.

-Se ha dicho mucho que los ETF son responsables del actual precio de los commodities, por permitir masivamente la especulación en torno a los alimentos o los metales.

-Hay mucho ruido en torno al tema. Pero cuando ves cuántos ETF de oro hay sobre el total de oro, ves que el porcentaje es muy menor. El ETF de oro tiene como respaldo a lingotes de oro en custodia, pero es una proporción muy menor. Los ETF son también una proporción muy pequeña de los fondos del mutuo. Hay más de 15 trillones en fondos mutuos en el mundo y hay un trillón con las justas en ETF.

¿Eso descarta su efecto?

Cualquier matemática que hagas sobre a qué precio operan los commodities vía ETF, versus los que operan vía derivados o trading físico, verás que el efecto del ETF es el que corresponde al de una minoría. La razón de fondo es porque la demanda externa es muy alta, especialmente de Asia. Los ETF son sólo un instrumento más para tomar posiciones a nivel retail.

Pero todos los estudios de precios que hemos visto concluyen que no pueden ser los generados de una burbuja. El problema real es que la oferta de commodities es mucho menor que la demanda, y eso infla precios.