Montevideo. Luego de una leve mejora en los últimos meses, en marzo el déficit fiscal volvió a deteriorarse alcanzando el máximo valor en los primeros tres meses del año. Las autoridades del equipo económico han mostrado públicamente su preocupación por el desempeño de esta variable y se han fijado como una de sus prioridades evitar que siga en alza como paso previo a llevarlo a niveles más confortables para el actual período de gobierno.

Según los datos divulgados por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el rojo de las cuentas públicas se ubicó en el año móvil a marzo en el equivalente de 3,4% del Producto Interno Bruto (PIB), luego de corregirlo por cuestiones contables, como el adelanto del pago de sueldos por los feriados de Semana Santa, que llevaron el desequilibrio fiscal a 3,8% del PIB. Eso representa un negativo de aproximadamente US$ 2.187 millones entre ingresos y egresos, de acuerdo a estimaciones de la Unidad de Análisis Económico de El Observador.

El déficit fiscal aumentó una décima de punto porcentual en relación a los 12 meses finalizados en febrero. De ese modo, aunque el resultado fiscal se ubicó en el peor nivel del año, si se tienen en cuenta las distorsiones provocadas por los feriados a fin de mes que obligaron a pagar anticipadamente salarios y jubilaciones, el dato negativo alcanza su peor registro desde junio de 2003, cuando se situó en el equivalente a 4,5% del PIB.

El MEF explicó en su comunicado que mientras los ingresos del sector público no financiero crecieron en un equivalente de 0,2% del PIB en relación al dato previo –dado un incremento en la recaudación de la Dirección General de Impositiva (DGI), acompañado por una mejora del resultado primario corriente de las Empresas Públicas, fundamentalmente de ANCAP–, por otro lado, los egresos aumentaron el equivalente a 0,1% de la actividad de la economía respecto a la cifra de febrero. Esa suba se explica por aumentos en las transferencias y los gastos no personales.