De los cinco países latinoamericanos con bancos centrales más independientes, dos de ellos ya reportan una brecha positiva de tasas o política restrictiva, mientras que en los otros tres aún persiste una brecha negativa o política expansiva.

El primer grupo (Brasil, Colombia) maneja su política de acuerdo a su mandato monetario con prioridad en la estabilidad de precios, aunque Colombia mantiene un mandato dual. El segundo grupo (Chile, México, Perú) utiliza la política monetaria más para ayudar a sus economías a salir de la debilidad prolongada, a pesar de que el
crecimiento no es parte de su mandato único.

Una manera de determinar la postura monetaria de un país es en base a la estimación de la brecha de tasas de interés, la cual determina la posición de las condiciones monetarias con respecto a la neutralidad. La tasa de interés neutral es aquella que es congruente con el producto potencial y por ende consistente con la inflación
estructural. De acuerdo con Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, estiman la brecha de tasas con el uso del filtro Hodrick-Prescott con corrección de cola.


En el primer grupo de países, las estimaciones de la brecha de tasas de interés indican que Brasil y Colombia son los únicos en América Latina con condiciones monetarias ya normalizadas e incluso en terreno restrictivo. Estos son los únicos países que actúan de manera preventiva no sólo debido a su inflación interna sino incluso en
aras de ganar competitividad de tasas en anticipación al inicio del retiro monetario global


En el segundo grupo de países, Chile, México y Perú mantiene condiciones monetarias plantadas en territorio expansivo y con economías que se desempeñan a niveles inferiores a su potencial. Estas tres economías no solo no han normalizado sus condiciones monetarias, sino que incluso las han hecho más expansivas bajo el argumento de ayudarle a sus economías a superar la debilidad.


Según el experto, con el inminente alza de tasas de interés en Estados Unidos, los bancos centrales de América Latina tendrán que aumentar también sus tasas. Dado que los países líderes en actuar preventivamente (Brasil y Colombia) ya normalizaron sus condiciones monetarias, los aumentos de tasas serán más moderados en ambos países.


Mientras que los países rezagados (Chile, México y Perú) probablemente tendrán que aumentar sus tasas de referencia en mayores magnitudes y más rápido para mantener diferenciales de tasas atractivos en un contexto de
creciente aversión al riesgo.


De no hacerlo, sus mercados de bonos perderán competitividad e impondrán consecuencias más severas sobre sus monedas. De esta manera, las políticas monetarias en la región terminarán por moverse al menos hacia la neutralidad, incluso hacia terreno restrictivo en caso de que las monedas se desplomen de forma más severa.