Francfort. El euro avanzó este jueves por tercera sesión consecutiva, impulsado por un alivio de las preocupaciones sobre la crisis de deuda europea y por una mayor confianza en la economía global tras buenos datos de China.

Los inversionistas también recibieron una cuota de alivio después de que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, dijera que los préstamos de emergencia a los bancos a tres meses continuarían hasta septiembre.

El BCE señaló que suministraría liquidez ilimitada a los bancos hasta fines de año y continuará con su política de compra de bonos soberanos, ya que los mercados de crédito de la zona euro aún no están funcionando de manera adecuada.

Un factor adicional para el euro fue el rechazo de la corte constitucional alemana a una petición para obstaculizar el uso de garantías germanas en los rescates de la zona euro.

El tribunal desestimó el requerimiento de un legislador para bloquear la Facilidad de Estabilidad Financiera Europea de 440.000 millones de euros (US$529.700 millones) creada por los 16 gobiernos de la zona euro para prestar dinero en caso de emergencia.

Los operadores señalaron que esto aumentó el impulso del repunte que viene acumulando la moneda después de que cayera por debajo de los 1,19 dólares, su menor nivel desde comienzos del 2006.

En las operaciones de cierre en Nueva York, el euro avanzó 1,2% a 1,2130 dólares, encaminado a su mejor desempeño diario frente al dólar en dos semanas.

Pero a pesar del avance de esta semana, la moneda europea ha perdido más de 15% frente al dólar en 2010 y el declive podría retomarse.

"Tratamos de mantener un freno por debajo de los 1,20 dólares y luchamos con fuerza en ese sentido. Entonces Trichet ofreció tranquilidad al extender el financiamiento a tres meses, y ahora se están rebajando las posiciones cortas", dijo Mike Moran, estratega cambiario de Standard Chartered.

En su reunión de política monetaria del jueves, el BCE mantuvo sus tasas sin cambios como se esperaba y elevó ligeramente sus proyecciones de expansión para el 2010, aunque Trichet dijo que el ritmo de crecimiento sería disparejo en los próximos trimestres.

China y España. Analistas técnicos señalaron que la tendencia a la baja del euro sería puesta a prueba si la moneda logra trepar por sobre los 1,2135 dólares.

Sin embargo, Marc Chandler, estratega de Brown Brothers Harriman, dijo que el nivel que realmente probaría un cambio en la confianza sería por sobre los 1,25 dólares.

El euro subió también 1,2% a 110,73 yenes, mientras que el dólar permaneció estable a 91,27 yenes.

El optimismo sobre la economía mundial también impulsó a la libra esterlina 1,2% a 1,4707 dólares. Más temprano el jueves, el Banco de Inglaterra decidió mantener sus tasas en un mínimo histórico del 0,5%.

Analistas señalaron que la gran demanda en una subasta de deuda española alivió ciertos temores y cimentó el respaldo al euro. El monto de los bonos vendidos se ubicó en la parte alta de las estimaciones, pese a que se colocaron con un rendimiento alto comparado con el de una emisión similar en abril.

La subasta "se suma a la idea de que el euro debería rebotar un poco, ya que ha caído demasiado en un espacio de tiempo relativamente corto", comentó Gavin Friend, estratega cambiario de nabCapital.

Los inversionistas se mostraron optimistas también después de que China confirmara que sus exportaciones treparon 48,5% en el año hasta mayo, algo que también favoreció a las acciones y a las monedas de mayor riesgo al aplacar ciertos temores respecto al efecto de la crisis europea en la economía global.

Trichet no ofrece detalles. Los inversores no obtuvieron ningún detalle sobre el programa de compra de bonos gubernamentales por parte del BCE, aunque Trichet dijo que las compras no alterarían la postura de política monetaria del banco.

Trichet se rehusó a dar detalles sobre los países de origen y cantidades de las compras de bonos, más allá de un total semanal anunciado por el banco central. Del mismo modo, rechazó anunciar hasta cuándo estaría activo el programa.

Después de explicar que la medida controversial se hizo necesaria cuando los mercados de crédito tambalearon el 6 y 7 de mayo, añadió: "consideramos, por el momento en que hablo, que es apropiado seguir haciendo lo que hemos decidido (y comprar bonos)".