Madrid/Tokio. España dijo este martes que los mercados de crédito se estaban cerrando para la cuarta mayor economía de la zona euro, mientras los jefes de Finanzas del Grupo de las Siete mayores economías conversaron sobre el empeoramiento de la crisis de deuda pero no tomaron una acción conjunta.

El ministro de Hacienda español envió una dramática señal de angustia sobre el impacto de su crisis en el sector bancario del país sobre el endeudamiento gubernamental, al decir que, a las actuales tasas, los mercados financieros estaban efectivamente cerrados para España.

El principal funcionario económico de la Unión Europea (UE), Olli Rehn, manifestó que Madrid no ha solicitado de manera oficial ayuda financiera a la UE, aunque el periódico alemán Die Welt dijo que los funcionarios europeos están considerando ofrecerle a Madrid una línea de crédito precautoria a través del fondo de rescate del bloque para mediados de junio.

"La (actual) prima de riesgo dice que España no tiene abierta la puerta de los mercados", detalló Montoro, en una entrevista con la cadena de radio Onda Cero.

"Esa prima lo que está diciendo es que como Estado tenemos un problema a la hora de acceder a los mercados, a la hora de refinanciar nuestra deuda", agregó.

España está acosada por las deudas de los bancos generadas por la explosión de la burbuja inmobiliaria en el 2008, agravada por un gasto mayor al debido de sus regiones autónomas.

La prima que los inversores demandan para mantener bonos españoles a 10 años en vez de la segura deuda alemana tocó un máximo el viernes 548 puntos, el nivel más alto desde la creación del euro, ante las preocupaciones de que finalmente será obligada a buscar un rescate como Grecia.

Una línea de crédito precautoria daría a España la opción de intentar recaudar fondos por su cuenta para recapitalizar a sus bancos y luego recurrir a ayuda externa si en ese proceso no lograra juntar el dinero suficiente.

Dos fuentes del gobierno español negaron más temprano este martes que Madrid necesitara o quisiera tal línea de parte del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) o del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pero Montoro aseguró que los bancos deberían ser recapitalizados a través de los mecanismo europeos.

Sus comentarios sobre el endeudamiento de España llevó a la baja al euro, luego de que la moneda tocara más temprano un máximo de una semana contra el dólar ante las esperanzas de que la teleconferencia de los ministros de Finanzas y banqueros centrales del G-7 podrían apresurar una acción.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que presidió la reunión, dijo en un comunicado que el G-7 discutió los "progresos hacia una unión financiera y fiscal en Europa", y acordó seguir los acontecimientos más de cerca. Pero el grupo no entregó un comunicado conjunto ni realizó acciones inmediatas.

El asesor económico de la Casa Blanca, Michael Froman, dijo que la UE ha hecho mucho para abordar sus problemas de deuda, pero claramente se necesitaba más acción para reducir las ansiedades del mercado.

"Europa ha tomado una serie de muy importantes medidas en los últimos meses para abordar la crisis", mencionó Froman a un panel del centro de estudios CSIS. "Está claro ahora que desde los mercados esperan más, y es necesario más", agregó.

El ministro de Finanzas de Japón, Jun Azumi, expresó que los jefes de finanzas del G-7 concordaron trabajar en conjunto para lidiar con los problemas que enfrentan España y Grecia.

"Veo la ansiedad del mercado sobre la economía mundial principalmente derivada de los problemas de Europa", afirmó Azumi en Tokio.

"Solución más grande". Los líderes europeos, alarmados por el último giro de los acontecimientos, han comenzado a pensar seriamente sobre la unión económica necesaria para hacer seguro el proyecto de la moneda única. Pero eso estaría a meses o años de distancia.

"Lo que hemos aprendido desde el fin de semana es que todas las conversaciones sobre una solución más grande, una respuesta más grande de los políticos está ganando cierto impulso", dijo el estratega de Commerzbank en Fráncfort, Rainer Guntermann.

"Al mismo tiempo no parece que tengan una solución rápida a la mano, no un elemento de cambio fundamental del juego en este momento", detalló.

Una fuente senior europea del G-7, hablando justo antes de la teleconferencia, dijo que estaba preparada para convertirse en "una sesión de ataque a Alemania", con otros socios aplicando severa presión sobre Berlín para que haga más para estimular el crecimiento y ayudar a la zona euro.

La fuente, que requirió el anonimato, confirmó que Alemania está presionando a Madrid a que acepte un rescate de la Unión Europea para ayudar a recapitalizar sus bancos.

"No quieren. Son demasiado orgullosos. Es un orgullo fatal", dijo la fuente sobre el gobierno de Madrid.

Berlín y el Banco Central Europeo (BCE) han resistido hasta ahora la presión de Madrid para salir en su rescate sin forzar a España a la humillación de un rescate supervisado internacionalmente.

El BCE sostendrá su reunión de política monetaria este miércoles y los líderes de la Unión Europea se reúnen el 28 y 29 de junio para discutir una estrategia para superar la crisis, que comenzó a finales del 2009 cuando Grecia reveló que encubrió un enorme déficit presupuestario.

Contagio. Los inversores han abandonado la deuda soberana de la periferia de la zona euro en medio de preocupaciones sobre la crisis bancaria española y temores de que las elecciones del 17 de junio en Grecia pudiera llevar a que Atenas a abandonar el bloque monetario.

España probará a los mercados el jueves al emitir hasta 2.000 millones de euros (US$2.500 millones) en bonos a mediano y largo plazo.

El jefe del mayor banco español, el Banco Santander, Emilio Botín, declaró que los bancos españoles necesitan alrededor de 40.000 millones de euros (US$50.000 millones) en capital adicional, agregando que "no existe una crisis financiera en España".

Montoro, a su vez, aseguró que las cifras de recapitalización eran "perfectamente accesibles", pero los analistas quedaron perplejos sobre sus comentarios de la capacidad de España de recaudar deuda.