Madrid. Al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, le será difícil evitar pedir un rescate soberano pese a los avances logrados en la cumbre de la Unión Europea para ayudar al sector financiero del país y a la deuda nacional en los mercados.

Los líderes de la zona euro acordaron el viernes permitir que el fondo de rescate inyecte directamente ayuda en la banca española a partir de finales de este año y compre bonos para asistir a los países miembros en apuros, con el objetivo de frenar una crisis de deuda que amenaza a la moneda única.

No obstante, falta por conocer la letra pequeña de los pactos y Rajoy enfrenta unas largas y complicadas conversaciones para cerrar el rescate bancario, mientras la recesión se agrava, el déficit público parece no ceder y el desempleo se encuentra cerca de máximos históricos.

Inversores y responsables europeos señalan el peligro de que las medidas no estén en marcha con la presteza necesaria para evitar que el país necesite más fondos para mantener a flote el Estado, aparte de la línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros (US$126.165 millones) concedida a la banca del país.

"España sigue bajo riesgo. Su deuda total, pública y privada, sigue siendo masiva (...) Será clave ver si la recapitalización se hace suficientemente rápido", dijo un responsable de la Unión Europea que asistió a la cumbre.

La cifra necesaria para cubrir las necesidades de las entidades prestamistas Bankia, CatalunyaCaixa, NovaGalicia y Banco de Valencia, que llegaría en las próximas semanas, podría alcanzar los 40.000 millones de euros, según indicaron fuentes del gobierno español.

Aunque está previsto que España firme el memorándum de entendimiento sobre la ayuda a la banca para el 9 de julio, muchos de los detalles son inciertos y no está claro aún de dónde llegará el dinero para cubrir las necesidades más inmediatas.

Además, el gobierno debe continuar con su plan de financiación para este año, que supone la colocación de otros 100.000 millones de euros.

A juzgar por el calendario, el mes más complicado en principio para el Tesoro español sería octubre, cuando tiene vencimientos por 27.5000 millones de euros entre Letras y títulos a medio y largo plazo.

Mensaje confuso. Parte del problema de España reside en que el gobierno, que ha insistido en que no necesita un rescate soberano, ha enviado una serie de señales confusas sobre el estado de las finanzas públicas y el sistema bancario.

Rajoy ha perdido gran parte del crédito del que gozaba entre los líderes europeos y podría serle complicado recuperar la confianza. Las rentabilidades de los bonos españoles han caído tras la cumbre pero las dudas sobre el acuerdo han frenado el descenso de la prima de riesgo.

"En el mejor de los casos se puede decir que ha sido muy torpe, pero más bien diría que ha estado nulo", dijo el alto funcionario, agregando que "veremos cuánto tiempo puede seguir financiando el país a estos costos".

La rentabilidad caía 4 puntos básicos al 6,36% este martes, pero aún no se ha logrado alejar de manera convincente del 7%, nivel que ha resultado insostenible para otros países rescatados en la zona euro.

Aunque el plan europeo es que el riesgo del rescate pase finalmente a los bancos una vez el fondo MEDE pueda aportarles inyecciones directas de capital, la deuda pasará en principio por el Estado español, lo que elevaría el ratio de la deuda frente al Producto Interno Bruto (PIB) y podría elevar más aún las tasas de los bonos.

Rajoy prepara una serie de nuevas medidas, que podrían incluir, entre otras, un incremento del IVA, un gravamen sobre hidrocarburos y la eliminación por la deducción de la compra de vivienda, con el fin de detener el ascenso del déficit, pese a que muchos economistas dicen que esto profundizará la segunda recesión del país en tres años.

El déficit del Estado central fue del 3,41% del PIB entre enero y mayo, cerca del objetivo anual del 3,5%, aunque los datos muestran el efecto del anticipo de las transferencias a las regiones.

Aunque la Comisión Europea y Alemania han indicado que España podría obtener un año más, hasta 2014, para bajar el déficit hasta el 3%, el límite establecido por la normativa europea, los socios europeos mantendrán bajo estrecha vigilancia a España.

El tiempo apremia. Los inversores, que se habían asustado ante la posibilidad -desechada finalmente- de que el rescate bancario de hasta 100.000 millones de euros relegara a los acreedores privados al fondo de la lista frente a los socios europeos en caso de impago español, acogieron favorablemente la decisión de los líderes europeos de cancelar esta norma en el caso de España.

Otro elemento favorable de los acuerdos fue la posibilidad de que el costo de recapitalizar la banca española se traslade al fondo de rescate europeo (el MEDE) a partir del 2013, reduciendo el impacto sobre la deuda española.

"Por resumir, creemos que los europeos han roto más puertas de las que pensábamos, pero aún hay mucha tarea por delante. Habrá más 'cumbres cruciales'", dijo el economista de Deutsche Bank, Gilles Moec, en una nota a inversores.

El funcionario europeo dijo que quedaban muchas preguntas sin responder después de la cumbre. Despejar la "ambigüedad constructiva" de la reunión podría resultar doloroso, dijo.

En principio, España debería tener firmado el memorándum de entendimiento del programa de rescate bancario para el 9 de julio, aunque hasta octubre no se tendrá una imagen más clara de las necesidades del sistema bancario español, después de las auditorías y pruebas de estrés realizadas a las entidades.

Otro peligro podría venir del intento de obstaculización de algunos países a los planes europeos. Finlandia ha indicado que bloqueará la compra de deuda pública en el mercado secundario por parte del MEDE, algo a lo que también se opone Holanda.

Muchos parlamentos nacionales, incluido el Bundestag alemán, podrían aprobar las compras de bonos caso por caso, lo que supone que podrían no ser tan flexibles como se pensaba en un principio.

Tampoco está claro si España va a realizar una petición formal para que el fondo de rescate europeo compre bonos en el mercado primario y secundario ya que las operaciones estarían sujetas a fuertes condiciones.