Madrid. El gobierno español anunció este miércoles una serie de medidas para realizar un ajuste presupuestario en los dos próximos años y medio de 65.000 millones de euros, el mayor en la historia de la democracia española, con el fin de alcanzar las ambiciosas metas de reducción del déficit público.

En una intervención en el Congreso de los Diputados para presentar los pactos de las recientes cumbres europeas, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, desglosó una serie de medidas que siguen el dictado de Bruselas y que, según reconoció, le resultan incómodas.

"Tenemos que salir de este atolladero y necesitamos hacerlo cuanto antes (...) Tanto si nos gusta como si no nos gusta. Dije que bajaría los impuestos y los estoy subiendo. No he cambiado de criterio pero han cambiado las circunstancias y tengo que adaptarme a ellas", dijo Rajoy.

Analistas consultados señalaron que la nueva dieta a la que someterá la economía española responde a las exigencias de la Comisión Europea tras las concesiones en materia de consolidación fiscal y ayuda al sistema financiero.

"Es una demostración clara de la condicionalidad macroeconómica que hemos tenido que aceptar", dijo Santiago Sánchez Guíu, coordinador de Economía del Instituto Flores de Lemus de la Universidad Carlos III, quien dijo que la batería de nuevas medidas tienen un componente más coyuntural que estructural.

Entre las medidas anunciadas por Rajoy se encuentran gran parte de las medidas que pide Bruselas -que acaba de relajar los objetivos de déficit público y ha realizado concesiones a España con relación al rescate bancario-, como el alza del IVA, la eliminación de la desgravación de vivienda, el recorte de las condiciones laborales de los funcionarios, la liberalización y privatización de servicios públicos y la rebaja en las cotizaciones sociales.

Rajoy culpó de los "sacrificios" que tendrán que realizar los españoles a la gravedad de la situación de España, sumida en una grave recesión tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, a la herencia recibida del anterior Gobierno socialista y a las exigencias de los socios europeos.

"Los excesos del pasado se pagan en el momento presente", dijo en su discurso, que se vio interrumpido en numerosas ocasiones por los abucheos de partidos de la oposición y aplausos de sus correligionarios.

"Duele que los ingresos se reduzcan y que los impuestos suban, pero hemos de hacerlo porque gracias a estos sacrificios individuales podremos salvar lo que compartimos", dijo.

Esta semana, Bruselas amplió en un año, hasta el 2014, el plazo para que España reduzca a menos del límite del 3% su déficit público, con unos objetivos que se sitúan ahora en el 6,3% para el 2012 (desde el 5,3% previsto anteriormente), del 4,5% en el 2013 (3%) y el 2,8% en el 2014.

En el 2011, el déficit público fue del 8,9%.

España ya había dado a conocer hasta el momento recortes de gastos y alzas de ingresos con los que pretendía reducir el desequilibrio fiscal en 48.500 millones de euros, divididos entre el Estado, las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos.

A las 1137 horas, el diferencial de la deuda española a 10 años frente a su equivalente alemán se situaba en los 549 puntos, en niveles similares a los de la jornada anterior.

Entre las medidas destinadas a aumentar los menguantes ingresos fiscales, destaca la subida del IVA reducido del 8% al 10% y del IVA general del 18% al 21%, el aumento de la fiscalidad sobre el tabaco y de impuestos relacionados con el medio ambiente.

Numerosos analistas han advertido en los últimos días sobre los peligros que conlleva la mayor imposición al consumo y otras medidas que se van a adoptar en un clima fuerte recesión económica, con una tasa de desempleo que se acerca al 25%.

"La subida del IVA se va a traducir en una reducción del consumo, pero no está claro que vaya a incrementar los ingresos. Hay una proporción lineal entre el tipo del IVA y el fraude", dijo Sánchez Guíu.

El presidente también anunció que se eliminaría la desgravación por compra de vivienda a partir del 2013.

Por otro lado, las cotizaciones sociales se reducirán en un punto porcentual en el 2013 y un punto adicional en el 2014.

Por el lado del gasto, Rajoy dijo que se recortarían las condiciones laborales de los empleados públicos, eliminando la segunda paga extraordinaria de este año, reduciendo el número de días de libre disponibilidad, los llamados "moscosos" y el número de liberados sindicales.

Según indicaron fuentes sindicales, la paga de Navidad supone entre un 3,5 por ciento y un 7 por ciento del salario anual de los empleados públicos.

También se tocarán dos temas sensibles socialmente como la prestación por desempleo, que se reducirá para los nuevos receptores a partir del sexto mes del 60 al 50 por ciento respecto al salario que cobraba el trabajador, y el sistema público de pensiones, aunque Rajoy no aportó detalles limitándose a señalar que se seguirán las directrices europeas.

"No creo que suponga un ahorro (la menor prestación) ya que el ahorro en esta materia está más ligado a un recorte del período del cobro de la prestación que a la reducción del mismo", indicó Sánchez Guíu, que también dijo que la reducción de moscosos puede acarrear más gastos.

Asimismo, Rajoy indicó que la reforma prevista de la administración local tendría un impacto de 3.500 millones de euros en ahorros, y anunció una liberalización y "en su caso" posible privatización de los sectores ferroviario, aeroportuario y portuario.

El presidente del Gobierno también aludió a la inminente reforma del sistema energético español con la idea de solucionar el problema del déficit de tarifa, que supera los 25.000 millones de euros, mediante una solución que conllevará un nuevo sistema de fiscalidad en el sector e implicará a todas las partes implicadas.