Más de la mitad del déficit fiscal del Estado se explica por los elevados niveles de inversión de las empresas públicas. La reducción de ese rubro es uno de los principales puntales a partir de los cuales el Poder Ejecutivo busca abatir el rojo de las cuentas públicas.

Durante la administración de José Mujica los entes aumentaron considerablemente los niveles de inversión respecto al primer gobierno del Frente Amplio, una situación que la segunda administración de Tabaré Vázquez busca revertir.Según los cálculos de la Unidad de Análisis Económico de El Observador a partir de cifras del Ministerio de Economía y Finanzas, en los 12 meses finalizados en marzo la inversión de las empresas públicas representó 1,8% del Producto Interno Bruto (PIB).

Eso implicó casi US$1.100 millones ejecutados en proyectos de inversión y acumulación de stocks. De esa manera, la inversión de las empresas públicas representó 58% del total que realizó el Estado uruguayo, y explica más de la mitad del desequilibrio de las cuentas del sector público consolidado durante el mismo período, de 3,4% del PIB.

El volumen de inversión de los entes aumentó significativamente durante la administración de José Mujica. En el promedio de los cinco años de su gobierno, representó 1,7% del PIB –con un incremento adicional en el último tramo–.

Durante la administración de Tabaré Vázquez, la inversión de las empresas públicas era de 1,3% del PIB.La mayor libertad que dio Mujica a los entes para que tomen decisiones de inversión y gasto propició ese incremento.

Al mismo tiempo, la concepción del exministro de Industria, Roberto Kreimerman, sobre el papel de las empresas públicas como actores clave en el desarrollo del país, le dio un apoyo desde el gabinete a la inversión en infraestructura de los entes, principalmente en materia de energía y telecomunicaciones.

En contraposición, la visión del actual ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, de las empresas públicas como instrumentos de política económica –con el total apoyo del presidente–, viene atada a un mayor control por parte del Poder Ejecutivo de las finanzas de los entes.

Cuando la prioridad de la administración viene marcada por la reducción del déficit fiscal, la inversión de los entes es una elección lógica a la hora de recortar gastos por parte de las autoridades sin tener que pagar un costo significativo en lo inmediato, tanto desde el punto de vista social como político.Cabe señalar que la inversión de una empresa –tanto pública como privada– no representa una pérdida a nivel contable.

Esto es así porque si bien es un gasto que la empresa realiza, tiene como contrapartida un activo que se mantiene en su poder.

El resultado operativo. Más allá de la inversión, las empresas públicas no parecen haber cambiado significativamente sus niveles de gasto en relación a los ingresos entre las dos últimas administraciones de gobierno.Dejando de lado la inversión y las transferencias de las empresas públicas a rentas generales, se mantuvo con relativa estabilidad el resultado operativo de las empresas públicas. Mientras que en el promedio de la administración Vázquez los entes registraron en su conjunto un superávit operativo de 2% del PIB, bajo la gestión de José Mujica el superávit fue de 1,7%.

Distintas realidades. Dos empresas públicas fueron las que concentraron la mayor parte de la inversión de los entes durante el año móvil finalizado en marzo. Tanto UTE como ANTEL invitieron el equivalente a 0,8% del PIB.

Le siguió OSE, con una inversión de 0,2% del PIB y ANP, de 0,1%. En el caso de ANCAP, la inversión en maquinaria, equipos y edificación se se vio compensada por completo por una reducción de inventarios –utilización de petróleo en stock que no fue repuesto por nuevas compras–.Si se comparan esas cifras con el promedio de la administración de Tabaré Vázquez, ANTEL y UTE fueron las empresas públicas que más aumentaron su inversión en relación al tamaño de la economía.

En el caso de la empresa de telecomunicaciones, aumentó en cuatro décimas del PIB, mientras que en UTE el incremento fue de dos décimas. Durante toda la administración Mujica, la inversión de ANTEL representó 29% de los ingresos del ente, mientras que en el caso de UTE fue de 17%. Por su parte, OSE y ANP invirtieron 25% y 26% de sus ingresos, respectivamente.