Viena. Los miembros de la Unión Europea mantendrán el control sobre sus finanzas y afrontarán sanciones por una disciplina laxa, según los planes que los líderes del bloque estudiarán la semana próxima para abordar la crisis de la zona euro, dijo el sábado un diario tras citar al canciller austríaco.

"Tenemos un freno de deuda que estamos adoptando en Austria y en todos los países de Europa. También hay consideraciones para cambiar el tratado de la UE", dijo Werner Faymann al diario Oesterreich, en una entrevista publicada el sábado cuando se le preguntó qué decidiría la cumbre.

"En cualquier caso, la soberanía presupuestaria permanecerá en los países, así que no es necesario un referéndum. La discusión sobre si los Estados miembros ceden su soberanía presupuestaria - creando por lo tanto los Estados Unidos de Europa - es un tema a largo plazo y no será un asunto en esta cumbre de la UE", sostuvo.

Faymann dejó claro que cualquier cambio en los tratados de la UE para crear una unión fiscal entre los Estados miembros precisaría la celebración de un referéndum en Austria.

La cumbre del viernes es considerada vital para la zona euro tras una serie de medidas a medias acordadas tarde por los líderes europeos a lo largo de casi dos años que no han logrado contener el contagio de la crisis en los mercados de bonos.

Faymann dijo que existe un "peligro muy real" de que la zona euro se divida a menos que el bloque adopte nuevas normas y se adhiera a ellas.

El líder austriaco, que se entrevistó el viernes con la canciller alemana, Angela Merkel, concordó con la líder conservadora en que el Tribunal Europeo de Justicia podría tener un papel más destacado en vigilar la rectitud fiscal de los países y denunciar las violaciones de los criterios europeos.

"Pero primero está la responsabilidad del país de mejorar las deficiencias. También existe el debate sobre la posibilidad de imponer penas a los transgresores del déficit", dijo, sin dar detalles.

Reiteró la postura de Austria de que la emisión conjunta de eurobonos sólo debería considerarse al final del proceso de integración económica que establezca unas bases de política común.