Montevideo. La economía de Uruguay creció solo un 1 por ciento en 2015, la mitad de lo que preveía el gobierno que ahora está en aprietos para cumplir con un presupuesto estatal confeccionado en un escenario optimista, que ya quedó en el pasado.

Varios analistas creen que el país ingresó en la riesgosa combinación de estancamiento e inflación alta (en el entorno del 10 por ciento), conocido como estanflación, con un abultado déficit fiscal (3,7 por ciento del PIB) y en un contexto internacional adverso.

El equipo económico del presidente Tabaré Vázquez reconoció que las proyecciones de expansión del producto interno bruto (PIB), 2,5 por ciento para 2015 y 2016, resultaron "excesivas" por el acelerado deterioro de la economía global.

Según el Informe de Cuentas Nacionales, el PIB reportó tasas positivas en actividades primarias (+0,4 por ciento), industrias manufactureras (+5,7), y transporte, almacenamiento y comunicaciones (+3,1).

En cambio, mostró retrocesos en volumen físico en suministro de electricidad, gas y agua (-8,1 por ciento), construcción (-5,4), y comercio, restaurantes y hoteles (-2,5).

Al evaluar el componente del gasto, la subia del PIB respondió a la expansión de la demanda interna por el gasto en consumo final (0,3 por ciento) y pese a la caída de la formación bruta de capital (-7,7 por ciento).

Pablo Ferreri, viceministro de Economía, anticipó que se revisarán los gastos con excepción de los destinados a temas sociales.

"El deterioro de la economía regional e internacional en el último año se ha dado de una manera muy intensa y más acelerada de lo previsto", argumentó Ferreri al explicar el dato del PIB que dio a conocer el jueves el Banco Central (BCU).

Recordó que "las previsiones se realizaron entre marzo y abril del año pasado" y que a fin del año pasado se bajó al 2 por ciento la previsión de crecimiento tanto para 2015 y 2016.

En este escenario, seguramente habrá que ajustar "la cifra de crecimiento con una revisión a la baja", admitió.

Aclaró que el gobierno deberá cuidar "cada gasto que se realice", aunque no está comprometido el gasto social.

Sin embargo, "el resto del gasto público deberá ser revisado y controlado con muchísima cautela para poder generar las mejores condiciones para continuar creciendo".

Ferreri que hoy en día "el orden macroeconómico y fiscal es un elemento absolutamente relevante".

En tanto, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, señaló que le preocupa el enlentecimiento de la economía y se deben generar condiciones para recuperar la actividad con inversiones que produzcan nuevos puestos de trabajo.