La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo y la consultora TNS Gallup anunciaron los resultados de un nuevo estudio sobre la felicidad: “Consumo e Ingresos”, el cual se propone analizar la relación entre inflación y desempleo con la percepción de satisfacción con la vida de las personas.

Los resultados del estudio, de método probabilístico basado en una encuesta realizada a nivel nacional a la población adulta (18 años o más) sobre un total de 1.000 casos, reflejan distintos aspectos que ponen de manifiesto la percepción que tiene la población acerca de su bienestar económico y cómo ese bienestar influye en su nivel de felicidad.

En relación a la cotización del dólar, para dentro de los próximos 12 meses, los argentinos consideran que el dólar estará cotizando más de $11,37 en promedio. Los más jóvenes y los de NSE alto son los que elevan la cotización un poco más arriba de la media (18-24 años: $12,04; ABC1: $11,81).

La percepción de los argentinos acerca del porcentaje actual de inflación anual del país es del 37,8% de promedio y la proyección que tienen de esta cifra para el próximo año es del 38,2% de promedio. A su vez, los argentinos estiman que el nivel de desocupación del país promedia los 25,5 puntos porcentuales y proyectan que será del 26,6% el próximo año.

Con respecto a cómo construyen los argentinos sus percepciones sobre el índice de inflación y el de desocupación, 5 de cada 10 personas se guían en primer lugar por el incremento de los precios; para el 38% de los argentinos, a partir de las charlas y conversaciones cotidianas entre familiares, colegas de trabajo, amigos; el 26% indican que tanto sus ingresos actuales como su poder adquisitivo se sienten afectados y es ahí cuando realizan la asociación de que la inflación es un factor que podría estar afectándolos; y en menor proporción (20%), a través de lo informado por los medios de comunicación.

La mayoría de los argentinos siente incertidumbre con respecto a la evolución económica del país (mencionado por 4 de cada 10 entrevistados); pero son más los pesimistas (34%) que los optimistas (24%).

En cuanto a la situación económica financiera individual 6 de cada 10 declaran estar satisfechos. Cuánto más alta es la posición económica mayor es el grado de satisfacción (ABC1: 73%, C2C3: 62% y DE: 56%).

En relación a la satisfacción con el aspecto financiero, la condición laboral no influye en la satisfacción económica financiera ya que tanto los que trabajan actualmente como los que no, están mayoritariamente satisfechos (61% los que trabajan vs. 57% los que no).

Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Ciencias Económicas, destacó: “La situación económica en general y la particular influyen en nuestro bienestar. Los cambios en el poder adquisitivo afectan de manera positiva o negativa el bienestar de las personas moviendo la aguja de su felicidad”.