Londres. El euro rondaba este viernes bajo niveles máximos de tres semanas contra el dólar y se mantenía estable ante las expectativas de que los bancos centrales globales tomen medidas para contrarrestar un posible resultado adverso de las elecciones en Grecia este fin de semana.

Funcionarios del G-20 dijeron a Reuters que los bancos centrales de las mayores economías del mundo estaban listos para tomar medidas a fin de estabilizar a los mercados financieros, proveyendo liquidez para evitar una estrechez de crédito si el resultado de los comicios griegos golpea a los mercados.

Es posible que una acción coordinada aumente el apetito por el riesgo y conceda cierto alivio al euro, aunque un repunte podría ser temporal debido a los elevados costos de endeudamiento de España y el temor a un contagio a Italia, la tercera mayor economía de la zona de la moneda única.

El dólar también estaba bajo presión por las expectativas de que la Reserva Federal estadounidense determine aplicar más alivio cuantitativo, después de que los últimos datos del mercado laboral fueran decepcionantes y de que los precios al consumidor bajaran en mayo.

El euro retrocedía un 0,1% en el día a US$1,2619, aún a poca distancia de los máximos de tres semanas de US$1,2672 alcanzados el lunes después de que durante el fin de semana se acordara un programa de ayuda de 100.000 millones de euros para los bancos españoles.

El índice dólar bajó a mínimos de tres semanas de 81,703 contra una cesta de monedas.

Buena parte de la cotización del euro a corto plazo depende del resultado de las elecciones griegas del domingo. Operadores citaron ofertas para vender entre US$1,2660 y US$1,2670.

"El euro ha vuelto desde máximos de alrededor de US$1,2650 y la única razón por la que se mantendrá sobre los US$1,2500 es por las posiciones sumamente extremas y las esperanzas de una acción coordinada de bancos centrales", dijo Ankita Dudani, estratega de divisas de RBS.

Las esperanzas de nuevas acciones por parte de los bancos centrales fueron alentadas cuando el Gobierno británico y el Banco de Inglaterra anunciaron el jueves un esquema de financiamiento de 100.000 millones de libras (US$155.000 millones) para que los prestamistas aumenten el crédito.