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Europa, Europa
Viernes, Marzo 16, 2012 - 17:35

Los precios de los commodities podrían soportar los fuertes vientos de la crisis en el viejo continente, aunque no están exentos de sucumbir si el BCE no logra inyectar suficiente liquidez.

Comparten el mismo nombre y, dados los tiempos que corren, más de algún caricaturista o comediante satírico los habrá apodado como los Mario Bros. Pero no es lo único que comparten Mario Draghi y Mario Monti. Aparte de la nacionalidad italiana y haber trabajado para (o en) Goldman Sachs. El presidente del Banco Central Europeo y el primer ministro italiano están en la primera plana de la crisis que tiene en vilo a los operadores financieros de todo el mundo. Incluyendo los que transan commodities.

En momentos en que soplan vientos de incertidumbre sobre la economía mundial y los pronósticos se ensombrecen en una serie de mercados, las materias primas podrían demostrar ser un oasis de tranquilidad en 2012. La razón, como se sabe, es el hasta ahora insaciable apetito del dragón chino. No obstante, ningún mercado estaría totalmente inmune, ni todos los commodities estarán exentos de verse atrapados en las garras de la volatilidad.

“Una demora en conseguir una solución a la crisis en Europa podría tener un severo impacto en los precios de todos los mercados, incluyendo el de commodities”, dice Davide Accomazzo, director gerente de Cervino Capital Management, una corredora con sede en California. Para Accomazzo una solución inflacionaria a los males de Europa sería una buena noticia para los precios de las materias primas, debido a la necesidad de inyectar liquidez para estimular la economía. Esa inyección debería provenir del Banco Central Europeo que dirige Draghi, en momentos en que los operadores esperan ver algún tipo de acción por parte del ente emisor que demuestre su “compromiso ilimitado” para evitar el colapso de la unión monetaria. La inyección de casi € 500.000 millones a fines de diciembre pasado va en esa dirección: evitar la descapitalización de los bancos debido al descalabro en los papeles italianos, españoles y de los países periféricos de la unión.

Ese compromiso podría profundizarse en la forma de un congelamiento de las tasas de interés aunado a mayores aportes de recursos para los fondos de estabilización propuestos para ir en rescate de los países más afectados. Y el abaratamiento de los costos de financiamiento podría, a su vez, incrementar la demanda de productos. Pero la crisis europea podría recrudecer por obra de un default griego, portugués o irlandés, o una temida estanflación estilo años 70, un subproducto indeseado que podrían provocar los programas de estabilización vía austeridad. Eso afectaría, y severamente, el crecimiento económico de países como China y Brasil.

Algunas señales: el ritmo de crecimiento de las exportaciones chinas cayó en noviembre a su más bajo nivel desde diciembre de 2009, desde 22,1% en octubre a 13,8% en noviembre, con un total de US$ 174.460 millones. Muchos expertos advirtieron que la situación podría empeorar el próximo año.

“El crecimiento de las exportaciones y las importaciones chinas disminuyó en noviembre”, señala en un reporte Wang Tao, jefe de investigación económica de UBS Securities, quien añadió que los pedidos navideños ayudaron a contener una mayor caída de la tasa. “Pero las exportaciones y las importaciones caerán más en el futuro debido a que la crisis europea seguirá extendiéndose”.

¿Qué tan larga y severa será esa extensión de la crisis? Es difícil pronosticarlo en este momento, pero podría desembocar en una contracción económica para la zona del euro que dure al menos dos trimestres, dice Nicholas Snowdon, analista del banco Barclays en Nueva York.

No obstante, Snowdon cree que los precios de los commodities podrían resistir mejor los embates de la crisis que otros instrumentos financieros, e incluso subir, debido a que los precios han caído mucho en los últimos meses y podrían experimentar alguna corrección al alza. “Nosotros creemos que incluso podría ser un escenario más beneficioso para el alza de los precios el próximo año”, dice el analista. “Hay que ver con cuidado la situación de cada uno de los productos, los elementos fundamentales de esos mercados, para poder diferenciar cuáles entre éstos podrían tener un mejor desempeño”.

Snowdon se refiere principalmente a los precios de los metales, para los cuales identifica un buen número de factores que inyectarán estabilidad. El caso de los precios del cobre, en particular, luce atractivo, debido a pronósticos de que la demanda china podría mantenerse e incluso aumentar. Existen elementos para creer que el país asiático está comenzando a agotar los inventarios del metal que tenía acumulado.

También debido a las limitaciones en el lado de la producción. “Hemos visto una cantidad de interrupciones en las producciones mineras en el 2011, debido en algunos casos a huelgas laborales en América Latina y en otras partes del mundo. Aun cuando hay algunos proyectos mineros que tienen previsto comenzar a producir el próximo año, estos volúmenes podrían verse contrarrestados por las interrupciones laborales que se están produciendo en algunos de estos sitios”, dice Snowdon.

Goldman Sachs también tiene una visión optimista, señalando en su último informe que el cobre podría repuntar en hasta en un 15% el próximo año. Para Morgan Stanley los precios del cobre podrán defenderse de la volatilidad, pero la situación sería diferente para los precios del níquel, el plomo y el zinc, metales que podrían verse afectados por un exceso en los inventarios.

El hierro, según Standard & Poor’s, también podría resistir las presiones a la baja debido a restricciones en la oferta, pero el acero, el aluminio y el níquel registrarían tendencias negativas el próximo año. Según la firma, las acereras estarán entre las industrias más susceptibles a la desaceleración económica mundial debido a que están entre las más vulnerables a los recortes en uso de capacidad y a las presiones sobre los márgenes.

La desaceleración económica en Europa y China también tendría un impacto negativo en los precios del petróleo, pero la mayoría de los analistas no prevé fuertes caídas dentro del sector, y el crudo no debería alejarse demasiado de los 100 dólares el barril.

La tierra sembrada. Muy distinto es el caso de los productos agrícolas. “Los precios del maíz probablemente serán presionados en la segunda mitad del año como resultado de una recuperación de la producción en América del Sur y, eventualmente, un incremento de la oferta estadounidense”, señala en un informe Hussein Allidina, analista de Morgan Stanley.

Para Rich Nelson, director de Investigaciones de la casa de corretaje Allendale, el maíz, la soja y el trigo serán perdedores este año. “Vemos un incremento en los sembradíos fuera y dentro de Estados Unidos”, dice, mencionando caídas de hasta un 25% en los precios. “Del lado de la demanda esperamos un pequeño repunte, como suele suceder todos los años. Tuvimos una acumulación más pequeña de lo usual en los inventarios de alimentos para ganado, y eso podría traducirse en un pequeño incremento en la demanda, pero ese incremento no va ser suficiente para contrarrestar los incrementos previstos en la producción”.

Los operadores también dijeron que una caída en los precios de los productos también podría ser usada por China para aumentar sus importaciones agrícolas, lo que podría brindarles un soporte adicional a los precios.

Pero todos estos pronósticos están basados en que Europa logre conseguir un arreglo para impedir el desmoronamiento de la zona del euro, en momentos en que la mayoría de los expertos advierten que será el factor determinante en el comportamiento de los mercados este año. “Será sin duda el factor que va a tener mayor impacto”, dice Snowdon.

Autores

Antonio María Delgado