Berlín/Atenas. Alemania, aliviada ante la ajustada victoria electoral de los partidos de Grecia que favorecen el rescate internacional del país, indicó el lunes que podría estar dispuesta a ofrecer más tiempo a Atenas para que cumpla sus metas fiscales y evite una catastrófica salida del euro.

Pero la tranquilidad de los mercados financieros, luego que el área monetaria de 17 naciones europeas logró evitar un desplome aún más profundo, fue atenuada por las preocupaciones sobre los problemas no resueltos de Grecia, por la falta de un plan amplio para la zona euro en su conjunto y por la debilidad de la economía mundial.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, dijo que la sustancia del programa griego de austeridad y reformas económicas, acordado a cambio de un segundo rescate de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), no era negociable, aunque los tiempos podrían ajustarse.

"Estamos dispuestos a hablar del calendario porque no podemos ignorar que se perdieron semanas y no queremos que la gente sufra por eso", dijo Westerwelle en una entrevista con una radio.

Funcionarios dijeron que sus comentarios no reflejaban la posición oficial de Berlín, y un portavoz gubernamental dijo que ahora no era el momento de dar "un descuento" a Grecia.

No obstante, el viceministro de Finanzas Steffen Kampeter, más cercano a la canciller Angela Merkel, dijo a la televisión ARD: "Es claro para nosotros que Grecia no debería ser presionada excesivamente".

El canciller austríaco Werner Faymann explicó que Grecia necesitaba tanto un curso sustentable de consolidación fiscal como un retorno al crecimiento económico después de cuatro años de una recesión muy grave.

"Las condiciones que fueron negociadas deben ser observadas pero también tenemos que dar espacio a los griegos para que respiren", dijo Faymann en un comunicado.

"Por ejemplo, se debe asegurar que la gente tenga suficiente acceso a los medicamentos. La consolidación no se puede realizar sólo sobre las espaldas del pueblo", agregó.

Estos indicios de mayor tolerancia deberían ayudar al líder conservador griego Antonis Samaras, cuyo partido Nueva Democracia venció por margen estrecho al movimiento izquierdista antiausteridad SYRIZA en las elecciones del domingo, en su intento por formar una coalición junto a los socialistas de Pasok.

Samaras enfrentará presión de los prestamistas europeos y del FMI para que empiece a aplicar seriamente un programa de reformas económicas acordado este año, que hasta ahora ha quedado en letra muerta.

Confianza mínima. Con la confianza en los políticos griegos en un mínimo, un funcionario de la UE dijo que el nuevo Gobierno encontrará un plan de acción de 100 días sobre su mesa, que incluye privatizaciones, despidos del sector público y cierres de empresas con pérdidas.

"Habrá un plan de 100 días muy claro para un nuevo gobierno. Si no se implementa totalmente, entonces terminó el juego", dijo el responsable alemán en la UE a Reuters antes de las elecciones.

A nivel de los procedimientos, el próximo paso tras la formación de un gobierno sería que los inspectores de la troika -la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo- regresen a Atenas para revisar la implementación griega del acuerdo de rescate.

El euro y las acciones repuntaron brevemente tras la votación griega, pero España e Italia seguían sufriendo alzas en sus costos de financiamiento, lo que limitaba la recuperación de los mercados el lunes.

El primer ministro italiano Mario Monti elogió el resultado electoral de Grecia, diciendo a los periodistas en México, al llegar a una cumbre del G-20: "Esto nos permite tener una visión más serena para el futuro de la Unión Europea y para la zona euro".

Pero los rendimientos de los títulos públicos de España e Italia a 10 años ascendían, con el español llegando a un nuevo máximo de la era del euro arriba del 7,1 por ciento, cercano a los niveles que obligaron a Grecia, Irlanda y Portugal a buscar rescates internacionales.

Los analistas de Citi decían que las elecciones no habían cambiado nada fundamental y que aún proyectaban una probabilidad de 50 a 75 por ciento de que Grecia abandone el euro en 12 a 18 meses.

Otros decían que más allá de que Grecia siga o se vaya, las cuestiones clave que impulsan a los mercados pasan por saber si los bancos centrales adoptarán más medidas para revivir el crecimiento y si los líderes de la zona euro pueden lograr una unión bancaria y fiscal más estrecha.

El bloque sostendrá una cumbre la próxima semana para convencer a los inversores de que el euro sobrevivirá.

"Sigue siendo vital que los gobiernos de la zona euro den grandes pasos hacia adelante en términos de la unión fiscal y restablezcan la confianza en el sector bancario", dijo Nick Kounis del banco holandés ABN AMRO.

"A juzgar por el pasado, los políticos europeos tienden a sacar el pie del acelerador cuando baja la presión", agregó.