Bruselas. La ofensiva de Alemania para conseguir respaldo a su idea de un impuesto a las transacciones financieras chocó este martes con la resistencia de los ministros de la Unión Europea, que están divididos sobre cómo conseguir más dinero de los bancos, a los que se culpa por la crisis financiera.

"No debemos perder el tiempo por años y no llegar a una solución", sostuvo el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, durante un encuentro de ministros de Finanzas de la UE en Bruselas.

"Si vemos que no hay solución (...), estamos obligados a buscar alternativas", dijo, agregando que no actuar sería "desastroso".

Tras no conseguir apoyo al plan por parte de Estados Unidos y otros miembros del grupo de economías líderes G-20, Francia y Alemania están ahora tratando de llegar a un acuerdo para poner fin a más de dos años de debate sobre el tema en Europa.

La base de la discusión es un proyecto de la Comisión Europea para crear un impuesto que pueda recaudar hasta 57.000 millones de euros (US$75.000 millones). El grueso de esa cifra provendría de Londres, el mayor centro financiero de la UE.

Sin embargo, el gobierno británico ya ha dicho que se opondrá a aplicar ese impuesto a nivel europeo, ante el temor a dañar el estatus financiero de Londres. Mark Hoban, ministro de Servicios Financieros del Reino Unido, reiteró su oposición el martes.

Efectos colaterales

Otros países, que en principio apoyaban la idea, expresaron sus reservas sobre la implementación.

El primer ministro italiano, Mario Monti, confirmó su "apoyo a los objetivos de la propuesta", pero pidió un examen sobre el impacto económico.

El ministro de Finanzas de Holanda, Jan Kees de Jager, manifestó su respaldo a medidas que hagan que los bancos paguen su parte, aunque llamó a realizar una investigación sobre "los efectos económicos colaterales" que tendría la aplicación de un impuesto.

En un tono conciliador, Schaeuble pareció mostrarse abierto a analizar alternativas a la propuesta, señalando la exención de los bancos al impuesto al valor agregado (IVA).

Los líderes políticos de Alemania, que el año próximo irán a elecciones, y de Francia, donde se celebrarán comicios presidenciales en abril y mayo, creen que el impuesto caerá bien entre los votantes, que culpan a los bancos por el desplome de la economía.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha dicho que quiere un resultado para este mes, cuando se harán esfuerzos para llegar a un acuerdo entre los 27 países de la UE, una meta que siempre ha lucido ambiciosa.

Francia implementará su propio impuesto, que recuerda al gravamen británico a las transacciones accionarias, en los próximos meses.

Este año, nueve países, entre ellos Alemania, Francia, Bélgica, Italia y Austria, escribieron una carta a Dinamarca, que preside temporalmente la UE, para "acelerar el análisis y el proceso de negociación" sobre el impuesto.

Estos nueve países serían suficientes en número para lanzar su propio impuesto a través de un proceso que se conoce como cooperación reforzada.

El año pasado, la Comisión Europea propuso un esquema para gravar las operaciones con acciones, bonos y sus derivados en toda la UE a partir del 2014.

El tributo funcionaría de manera similar al gravamen sobre las estampillas del 0,5 por ciento que cobra Gran Bretaña a las operaciones con acciones, el cual recaudó casi 3.000 millones de libras en el año financiero hasta abril del 2011.

Incluso si Gran Bretaña se negara a implementar el impuesto, algunas operaciones realizadas en Londres podrían verse afectadas, ya que según la actual propuesta, es la ubicación del inversor o del banco que maneje el activo lo que genera el cobro del tributo.