La Paz. El sueldo del presidente de Bolivia, Evo Morales, subió diez por ciento, como el del resto de la burocracia en su país tras el decreto de incremento que promulgó la víspera, pero el gobernante sigue siendo el jefe de Estado peor pagado de América, sostuvo este viernes el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce.

Arce destacó en conferencia de prensa en La Paz que Morales, además, mantiene su principio de austeridad, a raíz del cual renunció a ganar 15 salarios mínimos nacionales, como establece la legislación local.

"Se estableció como 15 salarios mínimos el salario mínimo del presidente, (pero Evo Morales) renunció a este incremento. Se ha negado a incrementarse el salario, pero accedió a que se le incremente como a todos. (El presidente) tendrá 19.800 bolivianos, que es diez por ciento más a los 18.000 del año pasado", expuso Arce a la prensa.

El presidente boliviano promulgó el jueves, en el acto de celebración por el Día de los Trabajadores, decretos que ponen en vigencia incrementos salariales de diez por ciento para los trabajadores del Estado y de 20 por ciento al mínimo nacional.

Con el incremento, Morales percibirá 19.800 bolivianos (unos US$2.845) mensuales, contra el sueldo de un presidente de Estados Unidos, de US$34.000, o de uno de Chile, de US$15.042, según cifras del ministro de Economía boliviano.

Arce también comparó el sueldo de Morales con los de otros pares latinoamericanos y señaló que un presidente en México gana US$20.409 mensuales; en Uruguay, US$12.500; en Brasil, US$11.764; en Argentina y Colombia, US$10.000; en Paraguay, US$8.587; en Ecuador, US$7.000; en Venezuela, US$6.188, y en Perú US$5.500.

En consecuencia, el ministro boliviano destacó que Morales, incluso con el aumento, sigue siendo el presidente que percibe el salario más bajo de América.

Una ley aprobada en 2013 establece que el sueldo del presidente de Bolivia debe equivaler a 15 salarios mínimos, por lo que con el incremento del diez por ciento debería ascender a 21.600 bolivianos (US$3.105).

Pero Morales renunció a percibir esa suma, con la austeridad de su gobierno como argumento, y su salario para este año fue fijado en 19.800 bolivianos (US$2.845), ya con el incremento de diez por ciento que también recibirá el resto de la burocracia.

Además, Arce subrayó que el aumento al sueldo de Morales también viabiliza el alza salarial para profesionales, principalmente en salud y educación superior, cuyos ingresos no pueden superar a los del presidente de Bolivia, según establece la norma.