Douglas Shulman, el hombre que dirigía el servicio de recaudación de impuestos de EE.UU. (IRS) cuando éste se implicó en un excesivo escrutinio a grupos conservadores, negó toda responsabilidad en el escándalo y aseguró que casi no recibió información al respecto mientras estuvo en el cargo.

En su primera comparecencia pública desde que se destaparon las prácticas la semana pasada, el que fuera director del IRS hasta noviembre enfrentó un duro cuestionario de los miembros del Comité de Finanzas del Senado, que esperaban una disculpa que Shulman se resistió a ofrecer.

"Ciertamente no soy responsable de la creación de una lista que contenía criterios inadecuados", dijo Shulman cuando el senador republicano John Cornyn le preguntó si asumía la responsabilidad última del suceso.

"El informe del inspector general del IRS me entristeció profundamente. Pero como director no toqué ningún caso individual", aseguró el exfuncionario. "Esto ocurrió bajo mi supervisión y por supuesto lamento que ocurriera", matizó.

Cornyn replicó que esa explicación "no suena a disculpa", algo que muchos senadores esperaban obtener de Shulman en relación con las prácticas por las que el IRS recrudecía su cuestionario a grupos cuyos nombres incluían palabras como "Tea Party" o "patriota" y que habían solicitado una exención de impuestos.

Shulman aseguró que hasta la semana pasada, cuando se hizo público el informe del inspector general que reveló el escándalo, no tenía "todos los datos" al respecto.

"Lo que supe en la primavera de 2012 es que había una lista que se estaba usando. Sabía que las palabras "Tea Party" estaban en la lista, pero no sabía qué otras palabras había", afirmó.

"Estoy de acuerdo en que éste es un asunto (de tal calibre) que cuando alguien lo detectó, deberían haberlo comunicado a sus superiores. Y no lo hicieron. No sé por qué", subrayó.

El exjefe del IRS insistió en que la agencia tiene una labor "extremadamente difícil" por tener que gestionar tareas relacionadas con organizaciones políticas además de encargarse de la recaudación de impuestos, y pidió al Congreso que actúe para aliviar su carga de trabajo, que en su opinión explica el problema "en parte".

Su testimonio no pareció convencer a un panel de senadores visiblemente irritado por la falta de respuestas en torno a quién fue el responsable de las prácticas, y que se negaron a aceptar la versión del IRS de que no hubo una motivación política detrás de las mismas.

"No podemos llegar a la conclusión de que esto no estuvo políticamente motivado porque ni siquiera sabemos quién tomó la decisión", señaló el senador republicano Pat Toomey.

El inspector general del Tesoro, Russell George, aseguró en la audiencia que no ha encontrado a ningún funcionario del Gobierno de Barack Obama que ordenara el acoso por motivos políticos, pero reconoció que eso no significa que quien lo hizo estuviera guiado por razones partidistas.

En la audiencia también testificó Steven Miller, que hoy vive su último día como director en funciones después de que Obama forzara su renuncia la semana pasada, y quien, al contrario que Shulman, se disculpó en numerosas ocasiones por el escándalo.