Buenos Aires. La llamada “guerra de divisas” en que estarían las principales economías del planeta, como se advirtió en el último encuentro del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, podría decantar en un menor crecimiento al esperado para las economías latinoamericanas, advirtió el ex presidente de Economía de Argentina y secretario ejecutivo de Cepal, José Luis Machinea.

En una columna publicada este domingo por La Nación, el ex secretario desde diciembre de 1999 hasta febrero de 2001 llamó a los gobiernos de la región a tomar medidas para evitar sufrir en demasía los efectos de los procesos de avalúo y devaluación en que están el dólar, el euro, el yen y el yuan chino en sus búsquedas individuales por favorecer sus competitividades, lo que Machinea teme genere una oleada proteccionista, aumente la incertidumbre en las empresas y de los consumidores y perjudique los crecimientos de sus economías.

“¿Cómo ese escenario podría afectar a América Latina? En primer lugar, a través de un menor ritmo de crecimiento, ya que EE.UU., Europa y Japón todavía representan más del 50% del producto mundial. Desde ya que ello afectará en mayor medida a los países dependientes en forma directa de esos mercados, pero en un mundo interconectado el impacto nos llegará a todos”, advirtió Machinea.

“En el segundo lugar, en el intento de evitar bajas tasas de crecimiento, el mundo desarrollado, y en especial Estados Unidos, será aún más expansivo desde el punto de vista monetario. Dadas las restricciones en el plano fiscal, no hay muchas alternativas, pero la consecuencia será más liquidez y, por ende, una fuerte tendencia a la búsqueda de rentabilidades en los países en desarrollo, lo que se manifestará en la profundización de la corriente al ingreso de capitales en esos países. O sea, menos demanda externa y fuerte expansión del crédito”, apuntó el hoy decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.

En su columna el ex ministro avizoró que la región enfrentará precios relativamente altos para sus materias primas, poca demanda para los productos manufacturados, aumento de la demanda interna, tendencia a la apreciación cambiaria y deterioro de la cuenta corriente.

“La respuesta debiera ser un paquete de medidas para evitar un excesivo crecimiento de la demanda y la apreciación cambiaria, que incluya políticas fiscales y financieras contracíclicas, compra de reservas con esterilización monetaria y restricciones a la entrada de capitales financieros”, aconsejó.