Asunción. Los mandos inferiores tienen un nivel salarial que está un 30% por encima del salario mínimo (G. 1.824.055) que gana cualquier empleado del sector privado, trabajando el doble. Mientras que en el plano directivo hay un defasaje de por lo menos 70% menos de lo que se puede ganar en el sector privado con la misma responsabilidad. “Ya no podemos seguir con un modelo que privilegie al pago de salarios frente a tantas necesidades que se tienen”, dijo Rojas.

Recientemente, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dio a conocer un estudio sobre la estructura de salarios en América Latina, en el que revelan que los funcionarios administrativos y profesionales del sector público en el Paraguay alcanzan los niveles de compensación más altos en relación con el producto interno bruto (PIB) per cápita en A. Latina. Un profesional senior gana 6 veces el PIB per cápita, cuando el promedio regional llega al 3,9.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) también advirtió que nuestro país es el segundo en Latinoamérica con un Gobierno que gasta mayoritariamente en salarios, por lo que en diciembre último recomendó mejorar la gestión con la contratación correcta de personas y con la aplicación de salarios más congruentes con los cargos.

Según Hacienda, los gastos salariales, jubilaciones y deuda absorberán este año el 97% de los impuestos recaudados de la ciudadanía. En valores, representan un total de G. 18,8 billones (US$ 4.025 millones).

Sobre un eventual aumento del tope del déficit fiscal, Rojas dijo que estaría de acuerdo si el 100% de ese incremento va para obras, y no a otros rubros o gastos rígidos.

Añadió que en la mayoría de los casos planteados en este déficit (del 1,5% del PIB) ya tienen su contrapartida de financiamiento, como el caso de los bonos soberanos, pero que lamentablemente una cantidad enorme de esos recursos están parados debido a la no utilización de préstamos externos, por las cuales ya se están pagando intereses.

“Recursos no es el problema en este caso, siempre y cuando esto se pueda separar muy bien y no se contamine de otros componentes, salvo los que sean imprescindibles para llevar adelante y que no sea para salarios”, reiteró el exministro Rojas, quien acompañó a la administración actual por poco más de un año. Rojas renunció a comienzos de este año y lo reemplazó en el cargo Santiago Peña.

Aunque todavía no hablaron de porcentajes, estiman que la intención sería llevar el saldo rojo a 2% o 2,5% del PIB (US$ 620 millones y US$ 775 millones). La ley señala que, aun en condiciones excepcionales, no debe sobrepasar 3% (US$ 930 millones).