Excelsior.com.mx El economista en jefe para México de Barclays, Marco Oviedo, considera que para este año el crecimiento del país será de alrededor de 3% con una inflación bajo control.

El ajuste a la baja en la proyección de crecimiento del Producto Interno bruto (PIB) para la economía mexicana en este año a 2,65%, por parte de los especialistas encuestados por el Banco de México (Banxico), es exagerado e injustificado, puesto que “es muy temprano para empezar con una visión pesimista del crecimiento cuando los indicadores de Estados Unidos y en México están diciendo que se va a crecer más”, afirma Oviedo.

En entrevista con Excélsior, el economista expresa: “creo que se van a sorprender algunos analistas con algunos indicadores de crecimiento en los siguientes meses. El reciente dato del IGAE mostró un crecimiento de 1,1 mensual, el cual, si se anualiza, significa un crecimiento de 12%”.

“Estamos esperando que la economía se consolide en un crecimiento cercano al 0,6% mensual y eso permita un crecimiento anual de 3%. Nosotros no hemos movido nuestro pronóstico, seguimos creyendo que la economía va a crecer tres por ciento este año y, de hecho, yo creo que muchos analistas se van a sorprender con los datos de los siguientes meses al alza”, abunda.

Marco enfatiza que es muy temprano para empezar a reducir el crecimiento de manera tan agresiva como están haciendo algunos analistas. Más que nada el más reciente dato de empleo en Estados Unidos fue extraordinario, es un crecimiento de empleo no visto desde el 2000 cuando la economía casi creció un 6 por ciento; todo eso se trasladará a México vía consumo y del sector manufacturero, lo cual indica que en Estados Unidos la recuperación viene muy bien, y que eso va a permear en México, sumado al hecho de que el gasto público también está aumentando a niveles históricos.

Sin presiones de precios. El economista en jefe para México de Barclays agrega que la inflación estará a la baja por el hecho de que la economía ha estado débil por mucho tiempo, lo que dice que la brecha del producto está muy amplia, el mercado laboral no está presionado y yo no observa presiones inflacionarias, por lo menos en los siguientes seis meses.

Si bien hay presiones de precios en algunos productos, lo que ayudará a abatir los precios es el hecho de que la gasolina va a aumentar sólo 3% anual a partir de 2015.

Expresa que también se espera una ligera apreciación del tipo de cambio. “En la medida que salgan mejores números de crecimiento creemos que el peso se fortalecerá. Estima que la paridad estará en 12,50 pesos por dólar dentro de un año, pero para el cierre de este año puede que el tipo de cambio se mantenga alrededor de los niveles actuales, porque todavía vamos a tener señales de la Reserva Federal de cuándo piensa subir la tasa de interés en Estados Unidos y más si seguimos viendo estos números de empleos tan vigorosos, quizás la Reserva decida incrementar tasas de interés antes de lo previsto y esto le va a pegar al tipo de cambio”.

Responde que quizás para mediados de 2015 ya se vería el tipo de cambio en 12,50 pesos por dólar, cuando todo mundo haya descontado el hecho de que la Reserva Federal normalizará las tasas de manera ordenada y que empiecen también los flujos de inversión extranjera a dominar sobre los flujos de inversión financiera.

Marco Oviedo reconoció que sí persisten ciertos riesgos de que el tipo de cambio se pueda depreciar mucho, pero dice que lo que se ha visto en el pasado, incluso cuando Bernanke comenzó a dar señales de que iba a reducir el estímulo monetario, el peso fue de las monedas que menos se depreció; “hay riesgo, pero creo que seguirá siendo una moneda relativamente estable, respecto al real brasileño, al rand sudafricano a la lira turca, entre otros”.

Pero dijo que una depreciación no otorgaría una ganancia muy importante para el comercio exterior, ya que lo más importante para las exportaciones es que Estados Unidos se recupere.

Sin duda hay riesgos de volatilidad y en las tasas de interés domésticas, como ya la composición de tenedores de bonos, en particular los gubernamentales, ya están más balanceados, ya se tienen extranjeros, se tienen los fondos de pensiones, quizás el hecho de que haya volatilidad presiona un poco las tasas, sobre todo las de corto plazo. Pero lo que hemos visto es que esta volatilidad es sólo temporal y no se ve un alza permanente o generalizada.

Asintió que actualmente las tasas de interés de corto plazo en el país se mantienen negativas en términos reales, ya que la tasa de inflación es de 3,7% y la tasa de un día está a 3%.

Esto debería de afectar al ahorro, de hecho el propósito de la política monetaria es que la gente consuma más para que la economía se levante, ese es un efecto que desea el Banco de México que se lleve a cabo en el transcurso de estos meses y ya que se vea que hay signos de recuperación seguramente el banco central deberá subir las tasas “a niveles más neutrales”.

Efectos

1.- Ya sea un crecimiento de la economía de 2,7% ó 3%, será insuficiente para generar el millón 200 mil empleos formales que el país necesita cada año.

2.- Según las estimaciones de la Secretaría de Hacienda las reformas aprobadas y en ejecución, podrían aportar hasta 2 puntos porcentuales al PIB a finales de sexenio.

El peso mexicano soportará especulación internacional. Aunque no se descartan breves periodos de especulación en los mercados financieros internacionales por la política monetaria de Estados Unidos, se prevé que el tipo de cambio mantenga una cotización promedio de 12.90 pesos por dólar durante julio, estima Gabriela Siller.

La directora de análisis económico financiero de Banco Base detalla que la paridad podría registrar dicha cotización, ante la posibilidad de que continúen dándose a conocer indicadores económicos positivos en Estados Unidos, lo cual podría derivar en un mayor apetito por riesgo en el corto plazo.

Calcula que podría haber cierta volatilidad sobre el tipo de cambio en torno a la política monetaria de Estados Unidos, particularmente con la publicación de las minutas de la pasada reunión de la Reserva Federal (Fed) y con el próximo anuncio de política monetaria que se dará a conocer al cierre del mes.

Explica que en el último mes la Fed decidió continuar recortando sus estímulos monetarios ahora a US$35 mil millones mensuales ya que a pesar de observarse una contracción económica de 2,9% durante el primer trimestre del año, esta caída se debió a efectos transitorios.

Asimismo, el consumo privado y el mercado laboral continúan recuperándose, con la nómina no agrícola creciendo por arriba de 200 mil posiciones laborales durante los últimos 5 meses.

Lo anterior, lejos de causar nerviosismo entre los inversionistas por la posibilidad de que la Fed anuncie un cambio en su postura hasta ahora acomodaticia, ha orillado a que los mercados adopten posturas de mayor riesgo, beneficiando a las divisas de economías emergentes.

Sin embargo, no se descarta un regreso de la especulación con respecto a la política monetaria de Estados Unidos durante el último trimestre del año, advierte.

Cabe señalar que en México la economía muestra varias señales de debilidad, con un consumo interno aún deprimido y una menor inversión privada, en parte como resultado de una lenta adaptación a los cambios fiscales de inicio de año, a lo que se suma la incertidumbre sobre el desempeño económico durante la segunda mitad del año.

Debido a esto resulta altamente probable un nuevo ajuste a la baja de los pronósticos oficiales de crecimiento económico de México, lo cual podría generar pérdidas para el peso frente al dólar aunque sólo por breves periodos de tiempo.

Finalmente, indica Gabriela Siller, es importante señalar que la baja volatilidad cambiaria que se ha observado desde marzo se espera continúe presente en el mes de julio, con fluctuaciones del tipo de cambio similares a las registradas en los años pre crisis.