Managua. La desaceleración económica que experimenta Nicaragua no está relacionada a la sequía sino a los efectos de la Ley de Concertación Tributaria (LCT) que entró en vigor en enero de 2013, afirmó un experto en temas fiscales.

"Se dice que la sequía, pero la sequía no tiene ni dos meses, en cambio la ley (LCT) desplegó su potencial todo el 2013, el pago de los impuestos era de enero a marzo de 2014 y no se pudo pagar", dijo el experto fiscal Julio Francisco Báez, a periodistas.

El BCN anunció el pasado lunes que la economía nicaragüense experimenta una desaceleración que le hizo reducir sus proyecciones de crecimiento, calculadas ahora en 4% a 4,5%, tras haber proyectado un 5% en meses pasados.

Báez, uno de los expertos fiscales más reconocidos de Nicaragua, sostuvo que la desaceleración era previsible porque la LCT "traía un mundo de exoneraciones y privilegiaos fiscales, y eso creó más inequidad".

La desaceleración también había sido prevista por la Alianza Nicaragüense por la Justicia Fiscal, que en febrero pasado advirtió que la LCT y sus reformas causarían el efecto contrario a lo que el Gobierno buscaba, que era obtener mayores recaudaciones a través de los impuestos.

El Gobierno de Nicaragua había aprobado un presupuesto de unos US$1.990 millones en octubre de 2013, pero a julio del presente año las autoridades anunciaron una reducción de unos US$115 millones, para ubicar los ingresos en unos US$1.875 millones.

"La reforma al presupuesto es hija del desajuste fiscal por no recaudar lo suficiente en virtud de una ley no efectiva", dijo Báez.

El experto lamentó que esta situación refleja "inestabilidad" económica en Nicaragua porque "no hay normas del juego clara".