Santiago. En América Latina y el Caribe, la inflación general anual no aumentó en febrero de 2011, y la inflación alimentaria anual se redujo en dicho mes, señaló este jueves la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

De acuerdo al Boletín Trimestral del Estado de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, en febrero la inflación alimentaria anual en la región alcanzó 8,8%, medio punto porcentual más baja que el mes anterior, aunque aún es superior a la inflación anual general, que se sitúa en 6,6%.

“La reducción se trata de una señal positiva, ya que la incidencia de los alimentos en la inflación de los países alcanza, en promedio, el 40%, lo que demuestra el impacto negativo que tiene la inflación alimentaria sobre la pobreza y la inseguridad alimentaria”, afirmó Alan Bojanic, Oficial a cargo de la Oficina Regional de la FAO.

El boletín también observa que los niveles de la inflación alimentaria anual en la región están lejos de aquellos alcanzados durante el periodo más agudo de la crisis del 2008, cuando ésta llegó al 16% en julio de aquel año.

A nivel mundial, el índice de precios internacionales de los alimentos bajó 2,9% en marzo de 2011, registrando su primer caída después de ocho meses de alza. No obstante, el índice sigue estando un 37%, por encima de su nivel de marzo de 2010.

A pesar de la caída de la inflación y de los precios internacionales, Bojanic dijo que la situación aún inspira cuidados y observó que los gobiernos han reaccionado de manera positiva.

“Hemos visto a los países implementar políticas recomendadas por la FAO para aumentar la disponibilidad y la producción de alimentos, además de fortalecer la agricultura familiar y los sistemas de protección social, para evitar el impacto que pueden sufrir las poblaciones más vulnerable que pueden perder poder adquisitivo debido a la mayor inflación”, afirmó Bojanic.

Se recupera la producción y comercio de cereales
Un factor que contribuye a la caída de la inflación alimentaria es el aumento esperado en la producción de alimentos. En América del Sur, por ejemplo, se estima un aumento en la producción de cereales en 2010: la producción de trigo y maíz en América del Sur aumentaría 28% y 19,9%, respectivamente.

Esto responde principalmente a una recuperación de la producción en Argentina, buenas cosechas en Brasil y a las expectativas de precios altos. En México, la producción de maíz aumentó 18,8% en el período 2010.

En cuanto al maíz, las estimaciones de cosechas para 2010 muestran un crecimiento importante en los principales países productores de la región; en Argentina, la producción aumentó en 73,3 % durante 2010, en comparación con 2009, recuperándose de las malas cosechas de 2009. Brasil aumentará su producción de maíz en 9,6 % durante 2010, y en México, la producción de maíz habría aumentado un 18,8% con respecto de la temporada anterior.

La balanza comercial de cereales de la región está mejorando fuertemente: el déficit comercial en trigo caería de 10,3 millones de toneladas en 2009/2010 a 8,4 millones de toneladas en 2010/2011.

En cuando al maíz, la región pasó de ser importador neto con un déficit de 1,3 millones de toneladas en 2009/2010 a un exportador neto con un superávit de 3,7 millones de toneladas en 2010/2011.