Nueva York/San Francisco. ¿Mirará la Reserva Federal de Estados Unidos hacia otro lado si la inflación supera su meta?

Arriesgándose a enfrentar la ira de los políticos y la reputación del banco central por mantener la estabilidad de precios, tres funcionarios de la Fed impulsan planes para alentar el empleo que explícitamente permiten que la inflación supere la meta del organismo monetario, de 2,0%.

Los inversores se preguntan en qué magnitud, y por cuánto tiempo, permitiría la Fed que la inflación se acelere a fin de alentar el endeudamiento, la inversión y las contrataciones.

En teoría, una mayor cantidad de gente empleada implica una mayor producción, lo que debería reducir la brecha entre lo que realmente producen los trabajadores estadounidenses y su potencial.

"El lenguaje corporal de la Fed claramente dice que ellos creen que la brecha de la producción es enorme y que ellos están dispuestos a asumir riesgos con la inflación", dijo Bluford Putnam, economista jefe del mercado operador de futuros CME Group.

La Fed redujo las tasas de interés oficiales a cerca del cero por ciento hace casi cuatro años y desde entonces ha comprado valores por unos US$2,3 billones para reactivar la economía, profundizando la incursión del banco central en aguas desconocidas.

Como la economía estadounidense sigue recuperándose solo lentamente, el mes pasado la Fed dijo que seguiría comprando bonos hasta ver una mejora "sustancial" del mercado laboral, lo que según muchos inversionistas, alentará la inflación, que actualmente se ubica debajo de la meta del 2,0%.

Desde el anuncio, los responsables del banco central han estando aclarando sus posiciones.

El jefe de la Fed de Minneapolis, Narayana Kocherlakota, dice que él toleraría una inflación de 2,25%, mientras que John Williams de la Fed de San Francisco dice que le parece bien un 2,5%.

Charles Evans, de la Fed de Chicago, considerado uno de los funcionarios más inclinados a la expansión monetaria dentro del banco central, dice que él mantendría las tasas bajas siempre y cuando el panorama inflacionario continúe debajo del 3%.

La volatilidad del mercado de bonos sugiere que los inversionistas están ajustando sus apuestas sobre las verdaderas intenciones del presidente de la Fed, Ben Bernanke, y su núcleo de funcionarios, y si podrán controlar la inflación cuando llegue el momento.

"No me sorprendería que la dejaran hasta el 3,0% por un trimestre o dos y aún así lo racionalizarían diciendo que todavía no han visto la baja del desempleo que deseaban", dijo Mike Knebel, gerente de cartera especializado en renta fija de Ferguson Wellman Capital Management en Portland, Oregon.

Además manifestó que "3% parece ser un número bastante razonable para la gente, al menos para aquellos de nosotros que somos lo suficientemente viejos como para recordar cuando el 6% era lo normal".

La inflación escaló a más de 14% en 1980 antes de que la Fed, bajo el entonces presidente Paul Volcker, finalmente la venció.

Aunque de forma mucho menos severa, la última vez que los temores inflacionarios se sintieron en Estados Unidos fue en 2008, justo antes de que Lehman Brothers colapsara en medio de la crisis financiera.

Si bien las metas de inflación han sido un pilar de los bancos centrales a nivel internacional por décadas, la Fed solo este año adoptó un objetivo explícito para la inflación. Pero también, a diferencia de muchos de sus pares, la Fed está encargada no solo con mantener los precios estables, sino también con maximizar el nivel de empleo.

En agosto, la medida preferida de la inflación anual de la Fed, el índice de precios basado en el consumo personal del Departamento de Comercio, mostró un alza de solo 1,5% para el año en agosto, mientras que el índice de precios al consumidor (IPC), del Departamento de Trabajo, se incrementó 1,7%.

La lectura de septiembre del IPC se conocerá el martes y se prevé que refleje una inflación anual del 1,9%.