Washington. El número de estadounidenses que aseguró que su situación financiera es "al menos buena" subió durante el primer año del presidente Donald Trump en el cargo, según datos de la Reserva Federal publicados este martes.

Los datos estuvieron en línea con otras lecturas que detallan la larga recuperación de Estados Unidos desde la recesión de 2007-09, incluidos años de un crecimiento laboral bastante estable y un reciente alza en los salarios.

El banco central estadounidense dijo que el 74% de los adultos estadounidenses afirmó que sus finanzas están al menos bien en 2017, cuatro puntos porcentuales más que en 2016. La mejora fue más destacada en hogares con bajos ingresos.

Pese a todo, cerca de dos de cada cinco adultos se enfrenta a una alta probabilidad de atravesar complicaciones materiales, como la imposibilidad de poder pagar comida suficiente, tratamiento médico, vivienda o servicios públicos, según el reporte de la Fed, que fue elaborado basándose en un sondeo a 12.246 personas el año pasado.

Cerca de dos de cada cinco adultos se enfrenta a una alta probabilidad de atravesar complicaciones materiales, como la imposibilidad de poder pagar comida suficiente y tratamiento médico.

Asimismo, cerca de una de cada cinco personas reportó conocer en persona a alguien que ha sido adicto a los opioides. Los adultos blancos tienen el doble de posibilidades de estar expuestos personalmente a la adicción a los opioides que los negros o hispanos, sin importar sus niveles de educación, señaló la Fed.

Las personas expuestas a la adicción a los opioides también aportó evaluaciones más negativas de las economías locales y nacionales, aunque las tasas de desempleo en sus áreas no fueran mayores que en otras zonas donde la gente está menos expuesta a los opioides, indicó el reporte.

"Este análisis sugiere la necesidad de mirar más allá de las condiciones económicas para comprender las raíces de la actual epidemia de opioides", dijo el estudio de la Fed, que ha elaborado el sondeo desde 2013, aunque el año pasado fue el primero en que se preguntó sobre esta adicción.

Trump asumió el cargo en enero de 2017, tras una campaña electoral presidencial que incluyó promesas de impulsar la economía y combatir la adicción a los opioides.