Washington. La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) parece lista para iniciar este jueves una tercera ronda de estímulo monetario no convencional, y podría indicar que una débil economía justifica mantener unas tasas de interés ultra-bajas por lo menos durante otros tres años.

No todo el mundo cree que la Fed vaya a embarcarse en una nueva ola de compra de bonos, y persisten las dudas sobre la eficacia probable de tal medida.

Pero el presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha dejado en claro que el banco central no se quedará de brazos cruzados mientras que el desempleo, actualmente en un 8,1%, sigue tan por encima de los niveles consistentes con una recuperación económica saludable.

Muchos economistas confían en que Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) que fija las políticas de la Fed, iniciará una tercera ronda de flexibilización cuantitativa (QE3, por su sigla en inglés). En promedio, ven una posibilidad del 60 por ciento, según un sondeo de Reuters.

El FOMC anunciará su decisión a las 12:30 hora local (16:30 GMT) al término de una reunión de dos días.

"El mercado está firmemente convencido que el FOMC ofrecerá algo, es sólo una cuestión de cuánto", dijo Brad Bechtel, director gerente de Faros Trading en Stamford, Connecticut.

De hecho, los detalles posibles de cualquier decisión de compra de bonos - incluyendo el tamaño y la composición de cualquier nuevo plan de compra de activos- son objeto de un acalorado debate.

Muchos economistas creen que la Fed se inclinará por un programa abierto de compra de bonos condicionado a la trayectoria de la economía, en lugar de cantidades globales con fechas de finalización preestablecidas como ha hecho en el pasado.

Esto podría ayudar a que la economía supere los riesgos inminentes de una profunda crisis de la deuda europea, así como los vencimientos de exenciones impositivas y la fijación de recortes de gastos gubernamentales.