Washington. Tras superar la mayoría de los desafíos a su independencia y adquirir nuevos poderes para supervisar grandes firmas financieras, la Reserva Federal tal vez surgió de un duro debate sobre reforma a las reglas del sistema financiero estadounidense como el principal regulador del sector.

Sin embargo, eso podría añadirle más culpabilidad si las cosas vuelven a salir mal.

Hace sólo unos meses, en medio del enojo público con el banco central por no evitar la crisis financiera de 2008 y por rescatar a Wall Street, el Congreso discutía la posibilidad de retirar la autoridad de la Fed para supervisar bancos o de obligarla a someter sus decisiones de tasas de interés a la auditoría del Congreso.

En vez de eso, la nueva legislación otorgó a la Fed más poder y mejores herramientas para ayudar a prevenir crisis financieras. La Fed será el principal regulador de todo tipo de grandes y complejas firmas financieras, como American International Group (AIG), la aseguradora que creó una gran cartera de derivados que no fue vista por los reguladores hasta que fue demasiado tarde.

No es la primera vez que el Congreso expande el papel de la Fed. Tras la Gran Depresión, aprobó la Ley de Empleo de 1946, que dio a la Fed la responsabilidad de solucionar el problema del amplio desempleo de la década de 1930. Después de la inflación de dos dígitos de la década de 1970, el banco central recibió formalmente un mandato dual para promover la estabilidad de precios y el máximo empleo sustentable. Después de la última crisis financiera, en la práctica se le señala a la Fed que sume a sus responsabilidades el mantenimiento de la estabilidad financiera.

Sin embargo, el riesgo será que no logre evitar otra crisis y que sea un blanco aún más claro para las críticas si eso ocurre.

Por supuesto, la Fed todavía comparte la responsabilidad de supervisar el sistema financiero con el Fondo de Garantía de Depósitos, la Comisión de Bolsa y Valores y otras agencias que también participan en el nuevo Consejo de Supervisión de Estabilidad Financiera.

A cambio, la nueva legislación requiere que la Fed sea autorizada por el Tesoro antes de usar su autoridad extraordinaria para dar créditos casi a cualquiera y limita los créditos a sectores de la economía en vez de a firmas específicas.

Sin embargo, la legislación expande el papel de la Fed en la mayoría de los casos. El banco central decidirá si el consejo de estabilidad debería votar la división de grandes compañías si amenazan la estabilidad de todo el sistema financiero. También podrá obligar a grandes compañías financieras a ampliar su capital y liquidez. Además podrá vigilar los mayores fondos de cobertura.

Esto puede llevar a la Fed a enfrentar controversias políticas. Una decisión de dividir un banco haría que la Fed enfrentara la presión de lobbistas y políticos. "Podría dar a muchas personas razones para interferir", dijo Thomas Cooley, profesor de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York.