Davos. El ministro de Hacienda chileno, Felipe Larraín, dijo este jueves que los mercados estaban en lo correcto al esperar más alzas de tasas en Chile, pero que el país no estaba considerando controles de capitales para frenar la apreciación del peso.

"No tenemos ninguna sorpresa en términos de incrementar la intervención" por sobre los US$12.000 millones ya anunciados por el Banco Central, dijo a Reuters en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos.

Consultado sobre más medidas para controlar el peso chileno, Larraín dijo: "No estamos considerando controles de capital".

El ministro enfatizó eso sí que se mantendrá un estricto control sobre el gasto, utilizando un diversificado paquete de financiamiento y buscando distintos tipos de derivados para pequeñas empresas con el fin de que cubran su riesgo cambiario.

Larraín dijo que Chile se apegaría a su meta de inflación de entre un 2% y un 4%

Consultado sobre alzas de tasas de interés, respondió: "probablemente se pueden esperar más incrementos de tasas, sólo porque tenemos ahora una tasa que es del 3,25% y con 3% de inflación, que todavía es una política monetaria muy expansiva".

En referencia a las expectativas de un alza gradual en las tasas de interés durante el año, Larraín dijo: "Eso está internalizado por los mercados y es lo que están esperando y están esperando correctamente".

El Banco Central de Chile inició una intervención récord de US$12.000 millones este año para detener el perjuicio de la fortaleza del peso sobre sus exportaciones.

Gran parte de América Latina está lidiando con las alzas en los precios de los alimentos, lo que ha sido mayormente contrarrestado en Chile por la apreciación del peso.

Siete sucesivas alzas de tasas han atraído inversión extranjera a los mercados financieros locales, un factor que ayudó a impulsar al peso un 17% en la segunda mitad del 2010 hasta su mayor nivel en casi tres años.

El 13 de enero, el Banco Central dejó las tasas de interés estables en un 3,25% tras siete meses consecutivos de alzas, en una medida vista como complementaria a su intervención cambiaria para frenar al peso.

Los precios al consumidor en Chile subieron un 3% el año pasado, en línea con la meta de inflación del Banco Central.