La historia política y económica de Honduras está marcada por su dependencia del endeudamiento interno y externo. A pesar de que los organismos financieros internacionales y cooperantes bilaterales condonaron casi US$4.800 millones para invertirlos en la reducción de la pobreza, el gobierno está condenado a contratar más deuda pública para su funcionamiento.

La administración pública no puede caminar sin el respaldo del Fondo Monetario, del BID, del Banco Mundial, del BCIE, de Estados Unidos, así como del Banco Central de Honduras.

Y una muestra de lo anterior es el anuncio realizado el viernes anterior por las autoridades del gabinete económico, quienes revelaron que el gobierno de Porfirio Lobo Sosa podrá acceder a US$220 millones para financiar el presupuesto 2010 después de haber alcanzado un acuerdo con el FMI, recursos que serán otorgados por el Banco Mundial y por el Banco Interamericano de Desarrollo.

Los casi 4.200 millones de lempiras (US$220 millones), se destinarán para obras de infraestructura y otras necesidades básicas, menos para la masa salarial.

Dependencia. El funcionamiento del gobierno central y de las instituciones descentralizadas han dependido históricamente del endeudamiento público. Se cuenta que el primer préstamo internacional que Honduras contrató fue a finales del siglo IXX, por un monto de US$200.000 para la construcción de un ferrocarril.

En el gobierno del general Tiburcio Carías Andino se canceló el total de la deuda, pero a finales de la década del sesenta el país recurrió al endeudamiento externo.

Un ejemplo de la fuerte dependencia de las fuentes de financiamiento para finaciar los gastos del presente ejercicio fiscal se detalla a continuación: de los 68,230.5 millones de lempiras aprobados en el prespuesto 2010, unos 5,563.6 millones de lempiras (US$292.9 millones) serán obtenidos vía contratación de recursos externos y 10,564.5 millones de lempiras corresponden a la emisión de deuda interna.

Lo anterior significa que por cada lempira del presupuesto aprobado, unos 24 centavos de los ingresos procederán de la contratación de más endeudamiento. Esa dependencia del financiamiento interno y externo se ha mantenido en un promedio de 20% en los últimos años, de acuerdo con un estudio de la Secretaría de Finanzas.

El riesgo. La creciente contratación de recursos puede llevar a Honduras a una crisis de deuda pública. Sin embargo, la situación que más preocupa es el acelerado crecimiento que el endeudamiento interno reportó en el bienio 2008-2009.

Analistas como el ex secretario de Finanzas, Arturo Alvarado, han venido insistiendo en el peligro de la deuda interna, ya que son recursos de corto plazo y muchas veces la administración central no tiene la capacidad de pago para cumplir con los compromisos en los plazos establecidos.

Y esa fue una de las primeras situaciones que tuvo que enfrentar la administración Lobo Sosa en sus primeros meses de gestión, al realizar emisión de refinanciamiento de bonos total o parcial de los presupuestos 2007, 2008 y 2009, cuyo vencimiento se produzca en el año 2010, los que sumaban 2.650 millones de lempiras.

El argumento para esta operación denominada refinanciamiento fue la escasez de ingresos corrientes para cancelar a los tenedores, principalmente institutos de previsión e instituciones bancarias privadas.

Adicionalmente, en marzo se autorizó a la Secretaría de Finanzas para emitir y colocar 6.300 millones de lempiras, destinados al financiamiento de los compromisos pendientes de pago de las instituciones de la administración central correspondiente al ejercicio 2009. María Elena Mondragón, presidenta del Banco Central, dice que los US$220 millones en apoyo presupuestario reducirá la presión sobre la deuda interna.

La dependencia de la deuda pública se profundizará en el presente año, ya que las finanzas atraviesan una serie crisis fiscal derivada de la situación financiera mundial y de los acontecimientos políticos de junio de 2009.

Otro estudioso de ese tema es Mauricio Díaz Burdeth, coordinador del Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), quien también ha dejado entrever su preocupación por la constante contratación de más préstamos con los organismos financieros internacionales.

Estudios del Fondo Monetario y del Banco Mundial indican que Honduras puede contratar entre US$250 y US$300 millones en financiamiento externo para asegurar su sostenibilidad, no obstante, para este año se estima que el monto contratado superará los US$400 millones.

El Fosdeh subraya que la deuda externa se ha convertido en un mal necesario para financiar el deficiente presupuesto nacional, que en promedio requiere de alrededor de 20% anual de recursos externos, para equilibrar los ingresos con el gasto del gobierno.

La fuerte presión que significa el endeudamiento interno sobre las finanzas públicas ha obligado al gobierno a buscar otros mecanismos como la conversión a deuda externa.

Ralf Flores, subcoordinador del Foro Social de la Deuda Externa de Honduras, recomienda mucha cautela con esa decisión, ya que en varios países los resultados no han sido los esperados.