La agencia Fitch Ratings subió este lunes en un escalón la calificación de la deuda de Brasil, debido al potencial de crecimiento del país y a las perspectivas de austeridad fiscal que defiende la nueva presidenta de este país, Dilma Rousseff.

Fitch subió su calificación a "BBB" desde "BBB-", convirtiéndose en la primera de las tres grandes agencias en elevar la nota de Brasil al segundo escalón dentro del grado de inversión.

El aumento en la calificación refleja la opinión de Fitch de que la tasa de crecimiento potencial sostenible en el largo plazo se ha incrementado a 4%-5%, apoyando los pronósticos fiscales de mediano plazo y el continuado fortalecimiento en la liquidez externa, lo cual mejora la capacidad del país de absorber shocks.  

"La transición del gobierno a la administración Rousseff se realizó sin dificultades y el consenso que existe con respecto al seguimiento de políticas macroeconómicas responsables está muy arraigado", argumentó la calificadora.

Fitch agregó que ''la administración Rousseff ha mostrado señales de mayor disciplina fiscal, lo cual junto a las sólidas perspectivas de crecimiento del país debería permitir la reducción de la alta carga de endeudamiento del gobierno general de Brasil''.

La agencia asume que las políticas macroeconómicas restrictivas que se están llevando a cabo en la actualidad permitirán un ‘aterrizaje suave’ de la economía brasileña, estimando un crecimiento del PIB de aproximadamente 4% para 2011.

“La trayectoria de crecimiento de Brasil muy probablemente seguirá robusta en el mediano plazo debido a las dinámicas de demanda interna, las cuales se apoyan en la diversidad económica del país, su amplia y creciente clase media y un ciclo de inversión favorable,” dijo Shelly Shetty, analista principal de Fitch.

El crecimiento del PIB de los últimos cinco años alcanzó 4,4%, siendo superior a la mediana ‘BBB’, y su ingreso per cápita calculado al tipo de cambio de mercado se encuentra por encima de la mediana ‘BBB’.

La posición de liquidez externa de Brasil se ha fortalecido aún más desde la crisis financiera global, con las reservas internacionales alcanzando más de US$300 mil millones en la actualidad. Brasil continúa siendo uno de los acreedores externos netos más fuertes en la categoría ‘BBB’.  

Fitch recalca que, mientras que el déficit en la cuenta corriente de Brasil muy probablemente se mantendrá a niveles más elevados que en el reciente pasado, el deterioro en los indicadores de deuda externa neta podría contenerse con el significativo flujo de inversión extranjera directa esperado.

El anuncio del nuevo gobierno de reducir el gasto en 2011 y aumentar en forma moderada el salario mínimo, así como una constante reducción en los préstamos de Tesorería a Bndes (un banco de desarrollo nacional) apoyarían un mejoramiento gradual en la posición fiscal agregada.

“Los desafíos macroeconómicos de corto plazo de Brasil incluyen combatir la inflación para volver al punto medio del rango meta, y la moderación de la tasa de crecimiento del crédito privado”, finalizó Shetty.