La agencia de calificación de riesgos Fitch recalcó hoy la importancia de que los países europeos reequilibren sus cuentas y criticó la evolución que, en este contexto, están sufriendo las normas de disciplina fiscal europea, que considera pone en cuestión su credibilidad.

"Es difícil evitar la conclusión de que las normas fiscales de la eurozona parecen ir en la dirección equivocada", aseguró el director global de Calificaciones Soberanas de Fitch, James McCormack, en un comentario que publicó la agencia.

El análisis de Finch se ha publicado un día después de que la Comisión Europea suavizara su disciplina fiscal con Francia e Italia, con la concesión de un mayor margen a ambos países para que reduzcan su déficit y su deuda pública, respectivamente, bajo la exigencia de que apliquen más reformas.

En concreto, la Comisión ha dado una nueva prórroga de dos años, hasta 2017, a Francia para reducir su desvío presupuestario por debajo del 3% del PIB que exigen las normas europeas, mientras que en el caso italiano decidió no avanzar en el proceso abierto al país por su alto nivel de deuda.

Para McCormack, varios acontecimientos han "cuestionado la credibilidad" del enfoque basado en normas de la eurozona para garantizar unas finanzas públicas sólidas, recogidas principalmente en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) que establece un límite del 3 % del déficit público.

Según dijo, esas normas "han sido violadas" e "interpretadas de manera que se acomoden a las posiciones fiscales más débiles", de forma que "cada vez son más complejas y, por tanto, menos transparentes".

Desde su punto de vista, la "evolución del PEC es inevitable" y, en ocasiones, las modificaciones que ha sufrido han sido justificadas, pero destacó que "sería difícil argumentar que tanto la disciplina fiscal como la integridad institucional de la eurozona han sido reforzadas de manera inequívoca".

McCormack recordó que tanto Francia como Alemania violaron el pacto al comienzo de la década de 2000 al superar sus déficit el 3% de su PIB.

En cualquier caso, indicó que se había establecido "un precedente" por los Estados más grandes de la eurozona al poder impugnar el Consejo de la UE la ejecución de las normas por parte de la Comisión, "lo que socava claramente la idea de que las normas y procedimientos fiscales eran, de hecho, vinculantes para todos".

"Es un recordatorio aleccionador de que han pasado más de una década desde que se comentó por primera vez la cuestión de que el PEC había muerto", indicó.

El analista consideró que, "con toda probabilidad, los Gobiernos volverán a buscar excepciones a las normas" e "interpretaciones flexibles para permitir lo que de otra manera serían violaciones de las reglas".

Señaló que hay un riesgo en que "se cruce eventualmente un umbral más allá del cual la disciplina fiscal no sea lo suficientemente creíble para respaldar las necesidades del área de la moneda única".