Elevados déficit fiscales, desaceleración del crecimiento y dificultades para implementar las reformas fiscales en la última década, lo que ha empeorado su deuda, son los factores por los que Fitch rebajó el Outlook del país.

Sin embargo, aún puede acceder a créditos, pero su financiamiento se deteriora por la menor capacidad de inversión del sector público doméstico y las altas tasas de interés internacional.

Su déficit presupuestario aumentó por quinto año consecutivo entre 2013 y 2014, llegando a un 5,6% del PIB, lo que refleja un deterioro estructural de las finanzas públicas del país.

Fitch prevee que el déficit fiscal se seguirá elevando entre 2014-2015, llegando a un 6% del PIB. El nuevo gobierno tiene como meta para 2019 reducirlo a un 3,8%, controlando, por ejemplo la evasión de impuestos, entre otras medidas. Sin embargo los problemas internos podrían frenar, retrasar o diluir la reforma fiscal.

Además, Ficth pronostica que la actividad económica se podría desacelerar por debajo del 4% que se había estimado para el periodo 2015-2016. A pesar de la estrategia de promoción de inversiones en el país hay problemas que siguen limitando las epsectativas de crecimiento, tales como los trámites burocráticos, la escasa competencia en mercados energéticos y servicios financieros.