Washington/Buenos Aires.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo el viernes que el acuerdo preliminar alcanzado con Argentina permitirá que el país revise sus duras metas de ajuste fiscal si la situación social se deteriora, aunque no precisó cuál sería el margen.

El FMI otorgará al país sudamericano una línea de crédito "stand by" por US$50.000 millones, una cifra mucho mayor a la esperada, a cambio de que el gobierno liberal acelere el ritmo de recorte de su déficit primario, entre otras medidas, según los detalles del acuerdo técnico anunciado el jueves.

"Lo que estamos contemplando es que las metas fiscales puedan ser revisadas en caso de que haya una necesidad para aumentar el gasto social", dijo a periodistas el jefe del FMI para el Hemisferio Occidental, Alejandro Werner.

El plan es "que el Gobierno no se enfrente con un compromiso de que tenga que recortar en otra área o en otro gasto prioritario para proteger a los más vulnerables", añadió.

El acuerdo establece que la tercera economía de América Latina debe por lo menos mantener estable su nivel de gasto social en relación a su Producto Interno Bruto (PIB) por los próximos tres años, por lo que el presidente Mauricio Macri deberá cortar otras partes del presupuesto para cumplir con sus metas.

El ministro de Finanzas, Luis Caputo, dijo el viernes que el país necesitará unos US$22.000 millones para financiarse en el 2019, para lo que podrá usar fondos del FMI o, si consiguen tasas más bajas, tomar deuda en el mercado privado.

El organismo tiene una mala reputación en Argentina, ya que buena parte de la población todavía lo responsabiliza por las políticas que llevaron al colapso de su economía en 2001-2002, que arrojó a millones de ciudadanos a la pobreza. Miles en el país han protestado recientemente en contra del FMI

Para acceder a los fondos del FMI -cuyo directorio aún debe dar aprobación final al acuerdo este mes- el Gobierno argentino acelerará más su ajuste fiscal y buscará cerrar el 2019 con un déficit primario del 1,3% del PIB, desde un 2,2% previo, y alcanzar el equilibrio fiscal el año siguiente.

Argentina ya había endurecido su política económica en mayo, al bajar su meta de déficit para este año al 2,7% del PIB, desde el 3,2% previo, en un intento por aliviar las turbulencias que sacudieron a sus mercados financieros.

Pero esa medida, tomada al mismo tiempo que una fuerte alza en la tasa de política monetaria, no fue suficiente para calmar a los inversores en medio de una mayor aversión global al riesgo, y Macri decidió solicitar asistencia al FMI para asegurarse financiamiento.

El ministro de Finanzas, Luis Caputo, dijo el viernes que el país necesitará unos US$22.000 millones para financiarse en el 2019, para lo que podrá usar fondos del FMI o, si consiguen tasas más bajas, tomar deuda en el mercado privado.

El crédito del FMI "es precautorio; si lo necesitás, lo podés usar, pero si recuperamos el acceso al mercado a buenas tasas, mejor guardarlo", explicó.

El mandato de Macri, un exempresario que asumió el poder en 2015 con un programa de reformas liberales que ha ido aplicando gradualmente, finaliza en diciembre del año próximo. No obstante, está previsto que busque su reelección.

Los activos de Argentina se fortalecían el viernes debido al optimismo por el anuncio del acuerdo con el FMI, pero el peso doméstico cayó a su mínimo histórico frente al dólar por coberturas en divisas.