El economista se había desempeñado por muchos años como técnico del Banco Central del Paraguay (BCP) hasta llegar a ocupar la gerencia de Estudios Económicos del emisor. Posteriormente, se fue a Washington contratado por el FMI en el 2006, luego de trabajar en el Banco Mundial en el periodo 2004-2006. Recientemente se instaló en Brasilia tras ser designado representante residente del Fondo para Brasil y Bolivia. Está de visita por unas pocas horas en Asunción y aprovechamos para conversar con él en una charla que transcurrió de la siguiente manera: 

–Hay cambios positivos en la economía de Brasil y se vienen acontecimientos importantes como el Mundial de Fútbol que como vecinos deberíamos estar expectantes para aprovechar.

–Brasil ha dado un salto cualitativo enorme a partir de su estabilidad macroeconómica. Me tocó también vivir en Brasil en la época de los diferentes “planos” (planes) de estabilización que fueron fallando sucesivamente hasta que llegó el plan Real y finalmente Brasil pega el salto de calidad en política macro. Cambió mucho, es un gigante, con la diferencia de que ya no es el país del futuro como se acostumbraba llamarlo antes, sino ya es el país del presente, uno de los mayores y más importantes países, no solo de la región sino del mundo. Estoy hace poco ahí, pero Brasil cambió mucho desde mi época anterior de estudiante (86-90). Ellos entendieron muy bien la importancia de cuidar los cimientos, son conscientes, independientemente del signo político, de la importancia de preservar la estabilidad.

Directa o indirectamente Paraguay será beneficiado. A Brasil le va bien, también le va bien a Paraguay, Uruguay, Argentina, Bolivia, porque demandará más cosas, importará más productos, consumirá más energía, siempre habrá un canal de transmisión de cosas positivas hacia el Paraguay y, por supuesto, si hay cosas negativas, también. Por eso es importante que Brasil siga estable como lo viene siendo en estos últimos tiempos. Siempre habrá un efecto cascada de beneficio en los países más pequeños.

–Está teniendo mayor peso, inclusive, en el FMI.

–De a poco se está dando más poder de voto a los países emergentes, se ha dado un nuevo cálculo a las cuotas que no implica solo cuánta plata hay que poner para asociarse al FMI, sino también el poder de voto que tendrá un país en su seno. Eso ha ido cambiando dando menor poder de voto a países que en los años cuarenta eran muy poderosos como algunos de Europa y subiendo el poder de voto de países emergentes como China, Brasil, India, etc. Evidentemente, los países emergentes serán más escuchados, tendrán mayores poderes de decisión.

–Hasta hace poco, el problema para la economía global eran los países pobres, mientras que ahora son los ricos. ¿El Fondo es más flexible o contemplativo con estos últimos?

–Todos los países tienen sus peculiaridades que solo se aplican a ese país. En economía hay ciertas reglas básicas que yo creo se aplican y no importa si es país AAA o es D (como fue Paraguay en el 2003). Lo bueno o lo rico de trabajar en el Fondo es que uno va trabajando a través de diferentes países y se puede utilizar la experiencia de otros para dar algún tipo de diagnóstico o asesoría sobre ciertas políticas adecuadas para un determinado país, sea AAA, o lo que sea. Hay reglas básicas que se aplican, independientemente, sea país rico o pobre. No quiero llamarlo Consenso de Washington porque creo que todo el mundo está de acuerdo en que una disciplina fiscal, por ejemplo, es algo que todos los países deberían tener, una adecuada supervisión del sistema financiero deberían tener todos, una política monetaria más enfocada a la inflación es una característica que todos los países deberían tener sin importar qué tipo de economía es. Esa es la enseñanza que me dio todo este tiempo en el Fondo trabajando en diferentes países. Si bien es cierto que en varios lugares hay retóricas de ataques hacia el FMI, la verdad es que me he sentido cómodo en todos los países donde me tocó trabajar.

–Estamos en un momento de discusión sobre el Presupuesto General de la Nación, la misma herramienta de la economía que está generando un verdadero tsunami en Europa y EE.UU.

–Se latinoamericanizaron muchos de estos países que hoy están con problemas. No hablo de Latinoamérica de los años 90 ó 2000 sino de los años 70 y 80 cuando hubo problemas de deuda. Siempre va a terminar de algún modo afectando a la economía como un todo. Por eso hablaba que hay ciertas reglas de economía que se aplican a todos los países. La imprudencia fiscal finalmente termina teniendo su costo a lo mejor no en 1, 2 ó 3 años pero en 5 ó 6 sí o sí terminará afectando y reventando a la economía como un todo. El hecho de implementar políticas macroeconómicas que sean insostenibles o imprudentes produce ese inconveniente. Es algo que siempre hay que tener en consideración; la solidez macroeconómica siempre hay que cuidarla, estar detrás de ella y no tomarla como si fuera un regalo diciendo que ya se hizo durante tres años y que no deberíamos preocuparnos más por el tema. Actuar de esa forma sería un error nefasto para una economía como la paraguaya.

Muchas veces no nos damos cuenta del oxígeno que respiramos, lo fundamental que es, tampoco valoramos una inflación baja, o el déficit fiscal bajo. Lo tomamos como si no importaran, pero, definitivamente, hay que cuidarlos. Eso sería la enseñanza para la política macroeconómica del Paraguay a lo largo del tiempo.

–¿Cómo se lo ve a Paraguay desde afuera?. La imagen de Paraguay ha ido mejorando, simplemente hay que mirar el trabajo de las calificadoras de riesgo sobre nuestro país. Teníamos calificación D (Default selectivo) en una época mientras que ahora estamos BB- y si seguimos persistiendo en implementar buenas políticas macro, que sean sostenibles en el tiempo, pronto podríamos llegar a tener una calificación de investment grade (grado de inversión) lo que habla por sí solo de la imagen proyectada por Paraguay en el exterior. El FMI había dicho que Paraguay reaccionó bien al estallido de la crisis subprime (2008). Esa virtud se plasmó en un informe justamente por la rápida reacción que tuvo el BCP para implementar una política contracíclica en aquel entonces. Eso creo fue reconocido por el Fondo y por otros organismos. Personalmente, también apoyo que fue una reacción adecuada la que se ha tenido en ese entonces. En la parte fiscal también. Hay que darse cuenta de que había lugar para gastar más, hay muchas críticas que se pueden hacer, pero la capacidad que se demostró para hacer política contracíclica había aumentado enormemente en el Paraguay desde el 2003-2004.