Pekín. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recomendado a China que establezca un objetivo de crecimiento del PIB para 2015 que se sitúe en una tasa de entre el 6,5% y el 7%, mucho menor a la que las autoridades se han marcado para este año, del 7,5%.

En su último informe que analiza la evolución y comportamiento de la segunda economía mundial, la organización asegura que una meta menos ambiciosa "sería coherente con el objetivo de llevar a cabo una transición hacia una senda de crecimiento más estable y sostenible".

Los directores del FMI "coinciden plenamente" con la voluntad del gobierno chino de llevar a cabo reformas para reequilibrar el modelo económico del país, y hasta alguno de ellos consideró que aún se puede establecer una tasa más baja para 2015 si de ello depende la celeridad en la puesta en marcha de estos cambios.

China creció 7,4% durante el primer semestre del año, una cifra ligeramente inferior al objetivo establecido para este año, del 7,5%, ya de por sí una tasa baja en comparación con las que el gigante asiático ha registrado durante las últimas décadas, cuando ha crecido a un ritmo de doble dígito cada año.

"El reto consiste en cambiar de marcha, reducir los aspectos más vulnerables que se han acumulado a lo largo de los años y avanzar hacia una senda de crecimiento más sostenible", dice el informe, que da la bienvenida a las reformas propuestas por el Ejecutivo chino.

Las autoridades chinas no anunciarán la meta de crecimiento para el próximo año hasta a principios de 2015, cuando se celebre el plenario anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el máximo órgano legislativo del país.

El FMI rebajó la semana pasada las perspectivas de crecimiento del gigante asiático desde el 7,5% al 7,4% para este año y del 7,3% al 7,1% en 2015.

De hecho, la institución reconoce que la demanda interna del país se ha moderado y que el ritmo de inversión se ha ralentizado, algo que, junto a la caída de los precios y la actividad del sector inmobiliario, "está aumentando los riesgos a la baja para la economía".

Sin embargo, también asegura que las medidas que ha adoptado el gobierno chino para apoyar el crecimiento -rebajas fiscales y más crédito para las pequeñas empresas- serán efectivas para que China cumpla este año su meta de aumentar su PIB alrededor del 7,5%.

La economía china tuvo un mal comienzo de año pero aceleró su crecimiento durante el segundo trimestre después de las medidas de estímulo implantadas por Pekín, que incluyeron también inversión pública en vivienda e infraestructuras.

Algunos analistas piden que la meta de crecimiento sea "más flexible y asequible" el año que viene para así tener más margen para llevar a cabo reformas de mayor calado, en un país en que tradicionalmente el crecimiento económico se ha medido más por la cantidad que por la calidad.

En este sentido, el FMI insistió que China no debe estimular su economía de forma contundente "a no ser que el crecimiento del PIB esté en peligro real de caer significativamente por debajo del límite marcado".