Washington. El crecimiento en los mercados emergentes del mundo tendrá que ser apoyado por una nueva serie de reformas estructurales, a medida que el ambiente mundial disminuye su capacidad de respaldo y los aumentos en la productividad de la década pasada se desvanecen, dice un nuevo estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI).

"A pesar del cambiante ambiente externo, el crecimiento sostenido en esos países aún es posible. Sin embargo, los mercados emergentes necesitan mantener sólidas políticas internas, poner renovado énfasis en las reformas estructurales y luchar por incrementar la productividad", dice un informe titulado "Mercados emergentes en transición: perspectivas de crecimiento y retos".

Mientras una serie de condiciones externas e internas favorables decrecen, 80% de los mercados emergentes se desaceleraron en 2012, y su crecimiento a finales de 2013 fue, en promedio, 1,5 puntos porcentuales menor que en el período 2010-2011.

La desaceleración reflejó una débil demanda externa, particularmente respecto a las economías avanzadas y a China, y por la reducción de los estímulos fiscales establecidos en respuesta a la crisis financiera global.

"No se espera que las economías avanzadas regresen a los índices de crecimiento previos a la crisis fomentada por las deudas. Mientras las economías avanzadas salen de las políticas monetarias no convencionales a diferente ritmo, los mercados emergentes podrían ver una mayor volatilidad y mayores costos crediticios. No se espera que los precios de artículos sean tan optimistas, lo cual puede desanimar la inversión en países exportadores de artículos", dice el informe.

Para enfrentar esas limitaciones, el FMI dijo que los motores de crecimiento de los mercados emergentes necesitarán aplicar reformas estructurales para reorientar el crecimiento además del consumo en Brasil y Turquía, y de la inversión en China.

Fortalecer la capacidad de recuperación ante transtornos externos requerirá manejar las crecientes vulnerabilidades y contener el desarrollo de excesos en el sector privado.

Para los países con bajos ingresos, las reformas que ayuden al desarrollo de nuevos sectores y faciliten un ascenso de la cadena de valor tendrán amplias ganancias. Para los países de altos ingresos, invertir en investigación y desarrollo, educación superior, y desarrollo tecnológico serán las prioridades.

Manejar la transición representará un considerable desafío, señala el reporte. Las reformas estructurales son costosas, no siempre populares y a menudo rechazadas por fuertes intereses personales.

Los estadistas necesitan desarrollar y comunicar claramente sus estrategias de largo plazo al público para obtener el apoyo necesario para el cambio fundamental, a la vez que se asegura que las ganancias del crecimiento son compartidas más uniformemente. Se requiere proteger a los grupos más vulnerables de los costos de la transición de esas reformas, dice el informe.