El director del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner, expresó "inquietud" sobre el desarrollo de la economía latinoamericana, para la que rebajó su pronóstico de crecimiento regional al 1,3% en 2015, nueve décimas menos que en octubre.

Asimismo, redujo las previsiones de 2016 al 2,3%, cinco décimas menos, con una proyección de contracción para Venezuela y Argentina y de una expansión en Brasil de apenas el 0,3% para este año.

"Hoy lo que se siente en gran parte de América Latina y el Caribe es inquietud", dijo Werner en rueda de prensa en la sede del organismo en Washington, al referirse especialmente a la caída de los precios del petróleo y otras materias primas.

También apuntó "al desafiante contexto externo", como la debilidad económica en la zona euro, China y Japón que está afectando a la actividad mundial, como un factor que "representa un lastre importante para muchos países".

En Brasil, el fondo reconoce la "anémica" actividad económica y la "débil confianza" del sector privado, aunque dio la bienvenida al compromiso del Gobierno de Dilma Rousseff de "contener el déficit fiscal y reducir la inflación" como elemento que "debería ayudar a apuntalar la confianza en el marco de política macroeconómica".

Si la situación en Sudamérica es más compleja, en el norte del continente las perspectivas son más favorables.

Para México, el FMI ve un crecimiento del 3,2% este año, desde un 2,1% en 2014, lo que supone 3 décimas menos que en octubre.

Como explicación de esa circunstancia, Werner aludió a la debilidad de la demanda interna, algo que "neutraliza" los efectos positivos de la consolidación de la recuperación en EE.UU., pero señaló que la expansión económica sigue siendo "sólida" en México.