Alejandro Werner, se mostró optimista con la Argentina, en lo que fue un balance preliminar de su visita al país en el marco de la misión por la revisión del artículo IV de la entidad, que vela por los datos económicos, y no descartó que la Argentina pueda cumplir con las metas de inflación, con crecimiento.

Werner, disertó en una conferencia organizada por el estudio de investigaciones FIEL que tuvo lugar en el Hotel Plaza.

El economista consideró que los "países de la región tardan entre cuatro ó diez años en alcanzar niveles de inflación de un dígito", si bien no descartó que la Argentina alcance la meta de llegar a un nivel de inflación de menos de dos dígitos al final del primer mandato de Mauricio Macri.

Consultado, luego de su exposición, sobre si la Argentina logrará reducir su tasa de inflación a menos de dos dígitos, Werner dijo ante periodistas que "vimos procesos de velocidad similares en México, acompañado de un crecimiento importante, y también un caso similar aunque con un comienzo de inflación más baja en Brasil", alentó.

Y agregó: "Lo que vemos es que es importante que estos procesos de corrección, tanto en la reducción de la inflación en la región, así como en su conjunto en el plano fiscal, se vayan llevando a cabo teniendo en cuenta impactos sus la economía real", expresó.

No obstante, alertó sobre la necesidad de "ser cuidadosos en la gradualidad necesaria para que estos procesos de baja de inflación se den de la mano de una reactivación económica importante", dijo, en un contexto donde la Argentina marcó en el último trimestre una recesión de más de 2%.

Werner ejemplificó con el caso de México para referirse a la Argentina.

"En México, país que conozco de manera mas profunda, claramente hubo una reducción importante de la inflación que vino de la mano del desarrollo de mercados financieros que le abrieron la puerta a una variable de la competitividad de economía nacional, que es mercado de financiamiento a largo plazos más largos".

Apuntó en este sentido a la Argentina, donde "este camino es el que empezó el gobierno nacional, emitiendo deuda con tasas de largo plazo, de más de 20 años, y de una manera más acelerada que el resto de sus pares de la región".

Al respecto, consideró que esto "sienta las bases para que empecemos a ver financiamiento en moneda local para el sector privado", se esperanzó.

También consideró que, si bien en otro países son más "rígidos", en cuanto a las políticas de bajar la tasa de interés local, concedió que la Argentina tiene "factores idiosincráticos" que hacen que tarde más tiempo la baja en la tasa de interés y que, por tanto, una reducción en la misma, tenga que ser más gradual.

En cuanto a la esperada inversión, consideró que "llevará unos 4 ó 5 años" en ver un rebote de la misma, al considerar que avanzará a una tasa de 1% por año, como ocurrió en Australia.

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Sin embargo, alertó tanto a la Argentina como a los países del resto de la región en la eficiencia en el gasto, y consideró que la Argentina tiene un estructura de gasto muy fuerte en salarios.

Por esto instó a aprovechar el entorno internacional de tasas bajas para tomar deuda, pero de manera de evitar que financie gastos corrientes, y apuntar hacia gastos en infraestructura.

Es decir "no financiar un gasto permanente, porque eso trae un problema de sostenibilidad", adujo.

"Lo más importante es que los gastos sean eficientes y, en toda la región, hay un espacio importante para la eficiencia, es decir, con los mismos recursos lograr efectos en bienestar social, con más camas en hospitales y tratamientos médicos, o una mejor educación, en una estrategia integral de finanzas públicas de manera sostenible".