El desempeño del nuevo programa económico que el directorio del Fondo Monetario Internacional aprobó a Honduras el pasado 1 de octubre en Washington será revisado en febrero próximo.

María Elena Mondragón, presidenta del Banco Central de Honduras, explicó que el acuerdo "stand by" por 18 meses será evaluado cada tres.

El convenio contempla un apoyo financiero por US$201,8 millones para respaldo presupuestario.

Evaluación. La misión técnica del FMI, la que es presidida por el polaco Przemeck Gajdezcka, centrará su trabajo en una labor de monitoreo de dos variables fiscales: la evolución del gasto corriente y el comportamiento de las recaudaciones tributarias.

Pese a ese compromiso, el gobierno de Porfirio Lobo Sosa ha cumplido con la aprobación de reformas estructurales para incrementar las recaudaciones a través de un proceso de fortalecimiento de la DEI, pero en la parte de control del gasto aún no ha revelado cuál será la estrategia para resistir las presiones salariales de los sectores organizados.

El objetivo principal del acuerdo es estabilizar las finanzas de la administración central, ya que en 2009 cerraron con un déficit fiscal de -6.1% del producto interno bruto, equivalente a 16.552 millones de lempiras (US$859,4 millones).

Para 2010, se calcula que el déficit cerrará en -4,4% del PIB. El deterioro fiscal reportado por el gobierno durante 2009 se debió al fuerte aumento del gasto corriente y la posición financiera de las empresas del sector público, así como los fondos de pensiones.

El producto interno bruto para este año se calcula que crecerá en 2,3%, superior al -1,9% de 2009.

Compromisos. Para lograr un arreglo con el Fondo Monetario, la administración Lobo Sosa se comprometió a reducir el déficit fiscal y a mejorar la composición del gasto público en el periodo 2011-2012.

En materia macroeconómica se prevé alcanzar un crecimiento del PIB real del 3,5% a 4%. La inflación será mantenida por debajo del 6%.

El déficit global del sector público se reduciría al 3,7% del PIB en 2010 y 3,1% en 2011, mientras que la deuda pública se mantendrá en una proporción menor al 30% del PIB.

Se proyecta un incremento en la cobertura de las reservas internacionales y se espera que el déficit en cuenta corriente externa permanezca en el orden del 7% del producto interno bruto. Todo lo anterior es parte de una combinación de políticas.