Washington. El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió este martes a recortar sus previsiones de crecimiento para América Latina y el Caribe en 2014, del 2% que preveía en julio al 1,3%, lo que supondría la menor tasa de expansión económica registrada en la región desde 2009.

Para 2015, el Fondo también pronostica un crecimiento menor del esperado en la región, al rebajar sus cálculos del 2,6% al 2,2%, según su informe bianual "Perspectivas Económicas Globales", publicado este martes.

La revisión a la baja refleja "unas exportaciones menores de lo esperado a comienzos de 2014, y el deterioro de los términos de intercambio en algunos países", con los precios de las materias primas "estancados", además de "un crecimiento de la demanda más lento de lo que se esperaba hasta ahora", según el FMI.

En varios países, los "cuellos de botella en los suministros y la incertidumbre política" también "lastraron las inversiones y la confianza de los empresarios", mientras que "el aumento de crédito sigue ralentizándose, especialmente en Brasil".

El FMI pronostica que la región crecerá hasta el 2,2% en 2015, gracias a "una mejora de las exportaciones y una recuperación en el clima de inversiones".

"En particular, las reformas en el área de los suministros emprendidas por algunos países, como México, deberían empezar a recoger frutos, a medida que la actitud inicial de mantenerse a la espera que tienen muchas empresas dé paso a un mayor gasto de capital", sostuvo el organismo internacional.

El Fondo volvió a abogar por "reformas estructurales centradas en crear las condiciones para una mayor productividad y gasto de capital" y hacer frente a "deficiencias en la educación, en la provisión de infraestructuras y en el entorno de negocios".

"Sin reformas de ese tipo, el crecimiento podría seguir siendo decepcionante respecto a las altas expectativas que creó la pasada década, así como poner en riesgo los importantes avances sociales que ha logrado la región", alertó el organismo.

Al mismo tiempo, advirtió que no hay espacio para un mayor estímulo fiscal, "especialmente en los países con finanzas públicas débiles", y que es necesario mantener la flexibilidad en el tipo de cambio y no modificar la política monetaria excepto en el caso de fluctuaciones a corto plazo.

El FMI aludió también en su informe al "efecto negativo" que tendría en la región un "crecimiento agudo en los precios del petróleo" en los países andinos.