La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, acreedores de Grecia, pidieron a Atenas que venda activos, recorte pensiones y mantengan impopulares reformas laborales, dijeron este jueves fuentes cercanas a la propuesta.

Las medidas cruzan lo que el Gobierno del izquierdista Alexis Tsipras considera una línea roja.

En una propuesta de cinco páginas presentada el miércoles al primer ministro Alexis Tsipras en Bruselas, los prestamistas pidieron a Atenas que reduzca el gasto en pensiones en el equivalente a un 1% del Producto Interno Bruto, dijeron las fuentes.

Además, instaron a Atenas a conseguir 1.800 millones de euros, o un 1% del PIB, incrementando el impuesto al valor agregado a entre un 11% y un 23%, dijeron las fuentes a Reuters.

La UE y el FMI piden también que Grecia ahorre 800 millones de euros en beneficios para jubilados de bajos ingresos, conocidos como EKAS. Si se cumple con esa exigencia Tsipras estaría violando su compromiso electoral de no aceptar nuevos recortes de pensiones.