París. La líder ultraderechista Marine Le Pen recibió un impulso en los sondeos de opinión cuando faltan 100 días para las elecciones presidenciales de Francia, debido a una ola de descontento que puso en riesgo las posibilidades de reelección del mandatario Nicolas Sarkozy.

Mientras el creciente desempleo y la pérdida de la triple A en la clasificación crediticia de Francia ha restado lustre a la gestión de Sarkozy, las encuestas dicen que la marca de retórica antieuropea de Le Pen está ganando terreno entre una amplia base de votantes descontentos.

Este jueves, un sondeo sobre intención de voto por parte de Ifop le daba un 21 por ciento de apoyo en la primera ronda de una elección en dos fases para abril y mayo, apenas dos puntos porcentuales por detrás del jefe de Estado conservador.

Analistas dicen que el sondeo encaja con una tendencia más amplia de respaldo creciente a Le Pen y sus ideas que debilita tanto a Sarkozy como a su rival socialista, François Hollande, quien lidera las encuestas.

Una salida en primera ronda para el actual presidente sería la primera en la historia de la quinta República francesa, fundada en 1958.

"No podemos decir hoy con certeza que François Hollande o Nicolas Sarkozy vayan a pasar la primera ronda", dijo Jean-Daniel Levy, analista con la agencia de encuestas Harris Interactive.

"Lo que nos sorprende más es que nunca hemos visto un nivel tan elevado de apoyo para un candidato de extrema derecha a tres meses de las elecciones presidenciales", añadió.

Le Pen, que ostenta el tercer puesto, por detrás de Hollande y Sarkozy, ha luchado por tener respetabilidad en el año transcurrido desde que asumió la dirección del Frente Nacional de manos de su padre, Jean-Marie Le Pen.

Distanciándose del lema central contra la inmigración, Le Pen ha convertido al Frente Nacional en protector de la soberanía francesa, dispuesta a abandonar el euro y cerrar las fronteras francesas a la competencia exterior.

Una serie de cierres industriales han hecho ganar apoyo a su idea de "proteccionismo inteligente" entre los votantes desencantados de la clase obrera. La refinería suiza Petroplus se convirtió en la última en plantear la posibilidad de un cierre, anunciando que evaluaba vender su refinería en Petit-Couronne, en el norte de Francia.

"Obviamente, son las políticas ultraliberales defendidas por todos los candidatos presidenciales, salvo yo, las que están detrás del cierre de todas estas fábricas", dijo Le Pen a la cadena de radio RMC, en referencia a los dos principales candidatos.

El encuestador de Ifop Jerome Fourquet dijo que la remontada de Le Pen tras una caída a fines de 2011 reflejaba el descontento con los datos de desempleo - en su punto más alto en 12 años - y por la ansiedad de la rebaja de la calificación crediticia a AA+ por parte de Standard & Poor el pasado viernes.

"Las malas noticias en el frente económico claramente debilitan al presidente saliente, que se había puesto el objetivo de reducir el desempleo al 5 por ciento al final de su mandato", dijo. "Todo eso da a Marine Le Pen nuevos argumentos para criticar los errores del presidente", añadió.

Sarkozy, que aún debe presentar oficialmente su candidatura, utilizó un discurso en Lyon el jueves para lanzar un ataque indirecto a las ideas de Le Pen, diciendo que una salida del euro reduciría empleos y hundiría a la economía francesa.

Sarkozy sostuvo que la "única vía" era impulsar la competitividad, principalmente reduciendo los costos laborales.