Marsella/París. Francia y Alemania planeaban este jueves convencer a los líderes europeos conservadores de respaldar un plan para frenar la crisis de deuda de la zona euro, mientras el Banco Central Europeo iniciaba una reunión clave horas antes de que comience una cumbre crucial de la Unión Europea.

París y Berlín requieren ganar rápidamente apoyo para su plan de reformar el Tratado de Lisboa de la Unión Europea para endurecer la disciplina fiscal, una idea que pretenden tener lista en marzo.

Un ministro francés dijo que la suerte del euro estaba sobre la mesa, pero el presidente del grupo de ministros de Finanzas del bloque (Eurogrupo) dijo que la moneda en sí misma no estaba en riesgo.

Un alto funcionario alemán bajó deliberadamente las expectativas sobre la cumbre el miércoles al afirmar que era pesimista de un acuerdo general.

El ministro francés para Europa, Jean Leonetti, refirió que el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, había advertido el pasado miércoles que el mundo entero estaba pendiente de la zona euro.

"Lo que eso significa (...) es que el euro puede explotar y Europa se cae a pedazos. Eso sería una catástrofe no solo para Europa y Francia sino para el mundo", aseguró Leonetti a la red de televisión Canal+.

Una reforma a las normas fiscales de la zona euro elevaría las probabilidades de que el Banco Central Europeo, que se espera que el jueves recorte las tasas de interés y anuncie nuevas medidas de apoyo a los bancos, intervenga más agresivamente para calmar la crisis.

Geithner llamó a aplicar medidas decisivas durante una visita a Europa esta semana, mientras que la agencia Standard & Poor's aumentó la presión al amenazar con una masiva degradación de las calificaciones soberanas en la zona euro.

La calificadora extendió esa amenaza el miércoles al incluir a toda la Unión Europea, que ha tenido una nota máxima AAA desde mediados de la década de 1970, y a los grandes bancos de la zona euro.

En una noticia positiva para los países más complicados del bloque monetario, dos casas de compensación financiera redujeron el costo de usar bonos italianos para recaudar fondos tras cierto alivio en los rendimientos del bono del país.

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, tienen una posibilidad de lograr que varios líderes europeos se sumen a su plan en un congreso del conservador Partido Popular europeo el jueves en Marsella, al sur de Francia.

Pero la UE se muestra dividida antes de la octava cumbre del año, que comienza con una cena informal en Bruselas en la noche del jueves.

El presidente de la cumbre, Herman Van Rompuy, instó a los líderes a evitar un cambio complejo al tratado que pueda tardar hasta dos años para fijar normas presupuestarias más estrictas y con sanciones mediante un protocolo que complemente los actuales tratados.

Esto enfureció a Merkel y fue una razón para las pesimistas declaraciones del funcionario alemán del miércoles, que echó por tierra las esperanzas de un acuerdo y dijo que algunos líderes e instituciones aún no entendían la gravedad de la crisis.

Pese a que varios detalles aún no están cerrados, las dudas de que los líderes puedan acordar un plan pesaron sobre las acciones en Asia el jueves, pero las bolsas europeas abrieron al alza por expectativas de un acuerdo, mientras que el euro permanecía estable.

¿Euro sin riesgos?

Jean-Claude Juncker, veterano presidente del Eurogrupo, dijo que el gobierno de la UE debe presentar una respuesta para frenar la crisis de deuda en la cumbre de Bruselas.

"Tiene que haber un acuerdo", dijo a radio France Info. "El euro en sí mismo de ninguna manera está en riesgo", agregó.

Un reporte de medios de que el G-20 estaba preparando una facilidad de crédito de 600.000 millones de dólares para el FMI con el fin de apoyar a Europa respaldó brevemente a los precios de las acciones en Nueva York, pero el efecto se esfumó luego de que esto fuera desmentido por funcionarios del G-20 y el FMI.

Si todos los 27 estados de la UE no apoyan una unión fiscal mayor mediante la adaptación del Tratado de Lisboa, que tomó ocho años en negociarse, tanto Sarkozy como Merkel querrán que los 17 países de la zona euro sigan solos con la idea de mayor integración.

En un signo de cuán difícil podría ser unir a todos los 27 líderes de la UE detrás del cambio al tratado, el primer ministro checo Petr Necas dijo que era inaceptable obligar a los países a enviar sus presupuestos a Bruselas antes de que sean aprobados por los parlamentos nacionales. Praga no está en la zona euro.

Sarkozy tiene previsto dar un discurso a las 1230 GMT en el encuentro de Marsella. Tanto él como Merkel tienen programadas reuniones bilaterales con el presidente electo del Gobierno español, Mariano Rajoy, antes de volar a Bruselas.

"Necesitamos reglas más vinculantes y ambiciosas y compromisos de los estados miembros de la zona euro", escribieron Sarkozy y Merkel en una carta al presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, quien ha hecho sus propias propuestas para enfrentar la crisis.

"Ellas deberían reflejar que compartir una moneda común significa compartir responsabilidad con la zona euro como un todo", agregó la misiva.