Los países miembros del Mercosur advirtieron este miércoles que Argentina no entrará en default si no se encuentra una salida al fallo impuesto por el juez neoyorquino Thomas Griesa en la disputa con los fondos buitre, a los que fustigaron por su accionar, y exhortaron a la comunidad internacional a reconocer y pronunciarse sobre la gravedad de la situación generada por estos especuladores.

Los socios del bloque expresaron, en una de las declaraciones emitidas durante la cumbre que concluyó este miércoles en Caracas, que "de ninguna manera puede considerarse un proceso de default cuando un país solvente y líquido realiza puntualmente los pagos y se les bloquea el cobro a sus bonistas".

Además de expresar su "solidaridad y apoyo irrestricto" a la posición adoptada por Argentina frente al fallo de Giresa posición de la República Argentina ante las decisiones legales favorables a un grupo minúsculo de tenedores de títulos de deuda soberana de la Argentina que han rechazado las condiciones aceptadas por la amplia mayoría de bonistas (92,4%).

Manifestaron su más enérgico rechazo al accionar de estos fondos hold-outs cuyo modelo de negocios obstaculiza el logro de acuerdos definitivos entre deudores y acreedores, poniendo en riesgo futuras reestructuraciones de deuda soberana y la estabilidad financiera internacional.

Valoraron el compromiso de la República Argentina de continuar pagando sus deudas y manifestaron la necesidad de que se permita el cobro por parte de los bonistas de los pagos realizados puntualmente por el país, actualmente bloqueados por decisiones judiciales a instancias de los hold-outs.

Advirtieron que el proceso de negociación debe realizarse en condiciones equilibradas y de buena fe como la única forma de alcanzar una solución justa, equitativa, legal y sustentable para el 100% de los bonistas.

Exhortaron a la comunidad internacional a pronunciarse ante esta situación, reconociendo la gravedad y el peligro que el accionar de estos fondos especulativos significa no sólo para el pueblo argentino y la región, sino también para todos los procesos futuros de restructuración de deuda soberana, tanto para los países en desarrollo como desarrollados, y para el sistema financiero internacional en su conjunto