Chile tiene uno de los porcentajes más bajos de participación laboral femenina de la región y ni hablar de la OCDE. Pero pareciera que algo ha cambiado, porque este indicador llegó a 48,9% en el último trimestre móvil agosto-octubre (2017), el nivel más alto desde al menos 2010, según el reporte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Por lo tanto, casi el 50% de las mujeres en edad de trabajar tienen un empleo o está en busca de él.

Cecilia Cifuentes, economista y directora ejecutiva del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School de la U. de los Andes, comentó a AméricaEconomía que el aumento en participación se da tanto por fenómenos coyunturales como estructurales. "Los sectores que han sido más dinámicos en generar empleos en el último par de años son de servicios (salud y enseñanza), que tienden a ser más intensivos en empleo femenino", detalló la académica.

Para la economista senior de LyD (Libertad y Desarrollo), Carolina Grünwald, la mujer chilena está saliendo más a trabajar porque ha alcanzado niveles de educación más altos y, además, porque ya no se le asigna la casa como una responsabilidad única y exclusiva. Añade que “el comienzo del posnatal de seis meses -que comenzó a operar en octubre de 2011- también pudo haber impulsado una mayor participación femenina en el mercado laboral”.

Pero para el economista senior de Clapes UC, Juan Bravo, el escenario no es para nada alentador. A su juicio los números muestran el impacto de la debilidad económica en el mercado laboral, donde la participación femenina aumenta esencialmente por una fuerte contratación de funcionarios en el sector público, la incorporación de trabajadores por cuenta propia y por un incremento importante en el desempleo.