Washington. Enfrentando una recuperación mundial irregular y un pronóstico incierto, líderes financieros esperan este viernes hacer más concreto un plan para establecer una economía global menos proclive a los repuntes y desplomes de las décadas recientes.

Forjar el consenso entre los banqueros centrales y ministros del grupo de las 20 mayores economías desarrolladas y emergentes del mundo (G-20) no será fácil en medio de la serie actual de amenazas a la estabilidad, incluyendo los altos precios del petróleo y niveles de deuda, así como la agitación en Oriente Medio.

Pero con los funcionarios ansiosos por evitar una repetición de la crisis 2007-2009, el ministro de Fianzas canadiense, Jim Flaherty, dijo que enfrentar los desequilibrios comerciales que por largo tiempo han afectado a la economía global era una alta prioridad del G-20.

Muchos economistas dicen que esos desequilibrios contribuyeron a la crisis, debido a que las economías emergentes reinvirtieron sus superávits en los mercados occidentales y causaron una excesiva toma de riesgos por parte de los bancos.

El G20 representa el 85% de la producción mundial y ahora es el principal foro para tratar de reformar el sistema financiero mundial. Pero se ha vuelto difícil acordar cuánto hacer ahora que ya pasó lo peor de la crisis.

Un panorama incierto complica adicionalmente las cosas. Señales de recuperación en algunos países ricos han llevado a sus bancos centrales a elevar sus tasas de interés.

Pero lo altos precios del petróleo y los alimentos amenazan con desacelerar el crecimiento y empeorar la agitación en algunos países en desarrollo.

Además, está la crisis de deuda soberana de la zona euro, los desacuerdos políticos sobre el enorme déficit estadounidense y el daño que sufrió Japón por el terremoto y el tsunami del mes pasado.

Es probable que funcionarios presionen el viernes para alcanzar un acuerdo sobre cómo aplicar pautas para identificar países con excesos de déficit o superávit.

"Es una cuestión de credibilidad para el G-20 que lleguemos este fin de semana a un acuerdo sobre las pautas indicativas", dijo el comisionado de Asuntos Monetarios de la Unión Europea, Olli Rehn.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), que realiza su asamblea semestral este fin de semana, advirtió a las autoridades que no sean complacientes con sus perspectivas de recuperación simplemente porque lo peor de la crisis ya pasó.

"La cúspide de la crisis quedó atrás, pero sería parte de la complacencia que trato de evitar creer que estamos en una era post-crisis", dijo el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn.