Gyeongju, Corea Del Sur. El grupo de las 20 economías líderes (G-20) alcanzó este sábado un acuerdo para detener las devaluaciones competitivas de monedas, aunque no logró un consenso sobre una retórica más firme que pudo haber impulsado al dólar estadounidense.

Durante una reunión en Corea del Sur, la creciente influencia de las grandes naciones emergentes fue reconocida en un sorprendente pacto para darles mayor participación en el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los esfuerzos de Estados Unidos para limitar los actuales desequilibrios de cuentas corrientes a un 4% del Producto Interno Bruto, una medida que apuntaba directamente al superávit de China, encontraron resistencia en varias naciones.

Los miembros del G-20 se comprometieron en un comunicado a "regular las devaluaciones competitivas de sus divisas", al tiempo que las naciones en vías de desarrollo prometieron reducir sus déficits presupuestarios con el tiempo y tomar acciones para controlar los desequilibrios de cuentas corrientes.

"Para que el mundo pueda crecer a un ritmo fuerte y sólido en el futuro (...) necesitamos trabajar para lograr un mayor equilibrio en el camino de la expansión global mientras nos recuperamos de la crisis", dijo el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner.

Las propuestas estadounidenses para regular los desequilibrios de cuentas corrientes se producen mientras Pekín amasa US$2,65 billones de reservas en divisas oficiales como consecuencia de su enorme excedente comercial, lo que llevó a la Cámara baja de Estados Unidos a aprobar una ley que amenaza con tomar medidas a menos que China permita el fortalecimiento de su moneda.

Funcionarios chinos no hicieron comentarios sobre la disputa, pero una fuente del G-20 dijo que Pekín se oponía a cualquier comunicado que comprometiera explícitamente a los países a limitar sus balances de cuentas corrientes o a cualquier otro reglamento sobre política monetaria.

Las tensiones que en el encuentro llevaron a Japón y China rebatir las propuestas estadounidenses continuaron hasta después del final de la cumbre.

Alemania dijo que había críticas a la política estadounidense de inyectar dinero al sistema bancario que terminó llegando a economías emergentes como Brasil, causando burbujas en el precio de activos.

"Intenté dejar en claro en mi contribución a la discusión que considero esto (la relajamiento) una forma errónea de actuar", dijo el ministro alemán de Economía, Rainer Bruederle.

"Un excesivo y permanente incremento en el dinero (inyección de fondos) es, bajo mi punto de vista, una manipulación indirecta del tipo (de cambio)", aseveró.

Sin embargo, Corea del Sur fue más optimista sobre el resultado de la reunión y dijo que el G-20 estaba ayudando a remover la incertidumbre de los mercados.

"Esto terminará con la controversia por el tipo de cambio", afirmó el ministro de Finanzas surcoreano, Yoon Jeung-hyun.

Participación del FMI. El acuerdo de reforma del FMI fue descrito como un momento "histórico" por el director gerente del fondo, Dominique Strauss-Kahn, lo que llevará a los europeos a entregar dos escaños de la junta directiva y un 6% más de poder de votación a naciones emergentes.

"Esta es la mayor reforma jamás realizada en la directiva de la institución", afirmó a periodistas Strauss-Khan, quien está al mando del organismo de 187 países.

El acuerdo convertirá a China en el tercer miembro más poderoso del FMI, superando a potencias tradicionales como Alemania, Francia e Italia.

India pasará al octavo lugar desde el puesto número 11.

"Nuestra demanda era que la cuota de participación debería reflejar la realidad y las fortalezas económicas actuales, (porque sino) habría erosionado la credibilidad de la institución. Eso ahora se está corrigiendo", dijo el ministro de Finanzas indio, Pranab Mukherjee.

El G-20 decidió hace un año entregar al menos un 5% de los derechos de votación a naciones en desarrollo como India y Brasil, cuyo peso dentro del FMI no iba en concordancia con su emergencia como un motores clave del crecimiento mundial.